Todo está por definirse: la lucha en el 2024 es por México, su rumbo y bienestar

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Todo está por definirse y la sociedad civil está a la espera de la actitud de los partidos del frente opositor. Para nadie es oculto que el PAN apoya a Santiago Creel y el PRI a Beatriz Paredes, como para nadie es oculto que la irrupción de Xóchitl Gálvez le dio esperanza a México de sacar de Palacio Nacional a Morena.

En los resultados electorales no existen otros datos más que los oficiales, y cuando hablamos de contiendas electivas se tiene que partir de la última disputada por los partidos políticos.

El 2018 fue un año electoral que abrió una esperanza inusitada en millones de mexicanas y mexicanos, a las cuales los partidos PRI y PAN habían defraudado con creces sobre todo por una corrupción sistemática en un juego en el poder de entre amigos y socios. La respuesta de la sociedad en el proceso electoral fue contundente; mientras que Morena superó la cifra de los 30 millones de votantes, alcanzando una cifra del 53.19%, el PAN conseguía un 22.27% y el PRI caía hasta un 16.40%.

Ni juntos estos dos partidos alcanzaban los números obtenidos por Andrés Manuel López Obrador. A tal grado llegaron las cosas que los primeros 4 años y medio del sexenio, la oposición se mantuvo ausente del escenario nacional, toda la agenda del país fue marcada por el primer ejecutivo a través de “las mañaneras”.

Las elecciones intermedias fueron un llamado fuerte de atención para Morena, ya que se tuvo una gran pérdida en la Ciudad de México y en el Senado. Comenzaba a sentirse el descontento de una ciudadanía a la que le habían quitado prerrogativas ganadas a pulso. Y de esta manera inició a emerger una clase media que había sido criticada duramente por el Primer Ejecutivo, tachándola de aspiracionista, individualista y egoísta.

Y fue ante los embates de querer destruir al INE, cuando emergió un movimiento ciudadano espontáneo a lo largo y a lo ancho del país. La marcha nacional de noviembre del 2022, donde la sociedad se manifestó en defensa de su Instituto Electoral demostró que la sociedad civil lucharía por las libertades de un país democrático, ante la invisibilidad de la oposición.

Cada mañana López Obrador decía abiertamente que el proceso electoral del 2024, sería un mero trámite ya que los partidos de oposición seguían sumergidos en el desconcierto surgido del desastre electoral del 2018.

De repente y de forma inesperada surge un personaje al cual se le cerraban las puertas de Palacio Nacional, a pesar de traer una orden judicial que le otorgaba el derecho de réplica.

Y de repente, miles y miles de ciudadanos encontraron en la Senadora Xóchitl Gálvez a un personaje que era capaz de disputarle la agenda al Primer Ejecutivo de la nación, con un imán para hacerse uno con la gente de todos los niveles.

La simpatía por Xóchitl Gálvez aumentó de miles a millones de simpatizantes y en un mínimo de tiempo se fue reconociendo su presencia en todo el país. Sin espectaculares, sin bardas y sobre todo sin el apoyo de los propios partidos de la oposición, su carisma y tono se fueron imponiendo en el medio nacional.

Lo que como sociedad civil nos seguimos cuestionando es qué sigue para Xóchitl Gálvez; existe la natural desconfianza en el PRI y en el PAN, de querer imponer a uno de sus favoritos; es decir, a Santiago Creel por el PAN y a Beatriz Paredes por el PRI, a base de movilizar el voto duro de estos partidos en la encuesta final del frente opositor.

Por supuesto que la Sociedad Civil no acompañaría a ninguno de estos dos personajes, y se perdería la gran esperanza de sacar a Morena de Palacio Nacional. La lucha en el 2024 es por México, es por el rumbo y bienestar de nuestro país; no se puede poner en riesgo la nueva esperanza de México.

La declinación de Santiago Creel

A 2 horas de partir de Tailandia a Vietnam (22 de agosto 10:06 hora local), recibo la enorme noticia de la adhesión de Santiago Creel a Xóchitl Gálvez.

Santiago fue enfático al referirse a que el poder político solo tiene sentido en la construcción del bien común.

Definitivamente Santiago le ha dado una gran cátedra a la nación y al obradorismo, efectivamente: “No somos iguales”; por un lado, estamos los que creemos fervientemente en las libertades esenciales que nos otorga la democracia, y del otro, los mexicanos llenos de fanatismo por un líder que lleva al país directo al fracaso.

Lo adulan los mexicanos que no aspiran a forjar una familia con mejores oportunidades, y que por una dádiva gubernamental que viene directamente de la sociedad civil trabajadora y empática con los que menos tienen.

Creemos en el principio subsidiario, pero como un medio de sacar de la pobreza a millones de mexicanos, y no como una moneda de cambio por el voto electoral.

Desde que me sume a las marchas en defensa del INE y de la Corte, llevo un pensamiento permanente: Cómo participar como ciudadano para lograr el cambio democrático en nuestro país, o lo que es lo mismo hay que apoyar a quien pueda ganarle a Morena, es por eso que a nivel nacional se siguen sumando mexicanas y mexicanos a Xóchitl Gálvez.

Es importante que Beatriz Paredes asuma la decisión política más importante de su vida, a pesar de su impresionante carrera política la tlaxcalteca no le puede ganar a Morena, la ciudadanía no la seguiría como candidata al 2024, y gran parte de los panistas tampoco la acompañarían; sin duda, la marca más devaluada en el país es la priista.

Santiago Creel

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