Con AMLO “México se deslizó hacia el piso”

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Los pagos en efectivo en sobres amarillos para las campañas no son recursos ilegales. “Son aportaciones”.

El desplome de la línea 12 del Metro no fue accidente. “Fue incidente”.

No hay escasez de gasolina. “Sólo no hay gasolina en las gasolinerías”.

No son desaparecidos. “Son no localizados”.

No es espionaje. “Es inteligencia”.

El Tren Maya no se descarriló. “Se desplazó fuera de las vías”.

El agua de la municipalidad Benito Juárez no está contaminada. “Se mezcló con Diesel”.

El Tren Interurbano no se cayó. “Se deslizó hacia el piso”.

No se están robando los ahorros. “Se está cambiando de bolsa”.

Así como la moneda mexicana, el peso, está sostenido e impulsado artificialmente a punta de billetazos por el Banco Central de ese país latinoamericano, así la imagen del Presidente de la República Mexicana está inflada y sostenida frágilmente a punta de las dádivas de los programas sociales y de los privilegios de algunos sectores empresariales y sindicales de dicho país colindante con los Estados Unidos de Norteamérica.

México registra los peores resultados en seguridad pública en toda su historia.

México cuenta con un desmantelado y desorganizado sistema nacional de salud que ha dejado sin atención y sin medicamentos a millones de mexicanos a pesar de que su Presidente AMLO ha reiterado la promesa de que dicho sistema será mejor que el de Dinamarca.

México tiene un sistema educativo nacional que ha sido uno de los más afectados por la pandemia de COVID-19 y por la inexperiencia de las autoridades federales designadas para dirigir la Secretaría de Educación Pública.

En conclusión, con AMLO México no se desplomó. “México se deslizó hacia el piso.”