Christian Horner rompe el silencio y pone condiciones para volver a la F1

El regreso de Christian Horner a la Fórmula 1 vuelve a colocarse en el centro del debate del paddock, ahora bajo una premisa clara: el histórico exjefe de Red Bull no contempla volver como empleado. Tras seis meses de silencio desde su salida definitiva del equipo austríaco, el directivo británico dejó en claro que su futuro en la categoría pasa por tener participación accionaria y un proyecto con aspiraciones reales de campeonato.
La figura de Horner está estrechamente ligada al crecimiento moderno de Red Bull en la Fórmula 1. Cuando la escudería debutó como equipo propio en 2005, su nombramiento como jefe de equipo sorprendió por su juventud, pero el tiempo validó la apuesta. En apenas cuatro años llegaron las primeras victorias y, en 2010, el primer campeonato del mundo, inicio de una era dorada que redefinió el poder deportivo del equipo.
El ciclo exitoso se consolidó con cuatro títulos consecutivos de pilotos con Sebastian Vettel y, tras un periodo de transición, otros cuatro campeonatos al hilo con Max Verstappen. Bajo la gestión de Horner, Red Bull acumuló ocho títulos de pilotos, seis campeonatos de constructores y cifras que lo colocan entre los jefes de equipo más exitosos de la historia, con 124 victorias, 107 poles y 287 podios.
El final de su etapa en Red Bull, sin embargo, estuvo marcado por la controversia. A inicios de 2025, su reputación se vio golpeada tras una denuncia interna por conducta inapropiada, a lo que se sumaron tensiones internas dentro de la estructura del equipo. Aunque Red Bull logró el título de pilotos en 2024, la ruptura se oficializó el 8 de julio de 2025, después del Gran Premio de Gran Bretaña, cerrando un ciclo de dos décadas.
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Ahora, Horner reconoce que su salida no fue como esperaba y admite tener asuntos pendientes en la Fórmula 1. El británico asegura que no regresará por nostalgia ni por una posición decorativa, sino únicamente si encuentra un proyecto competitivo. Extraña el deporte, el entorno y el equipo que ayudó a construir, pero insiste en que su regreso debe tener un propósito claro y ambicioso.
La condición central que marca su postura es el rol que estaría dispuesto a asumir. Horner ha sido enfático en que preferiría regresar como accionista y no como un simple empleado, una señal de que busca influencia estratégica y estabilidad a largo plazo. También ha dejado claro que no tiene prisa y que no siente presión por aceptar cualquier oferta que se le presente.
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En este contexto, Alpine se ha convertido en el nombre que más fuerza ha tomado como posible destino. La escudería francesa ha reconocido conversaciones relacionadas con la venta de acciones, lo que ha alimentado las especulaciones sobre una eventual entrada de Horner como socio. Actualmente, el 76% de Alpine pertenece a Renault y el 24% a otro grupo inversor, precisamente el bloque que estaría interesado en vender su participación.
Aunque Alpine ha aclarado que las negociaciones se limitan a los accionistas actuales, el interés no se ha disipado. A ello se suman rumores que vinculan a Horner con Ferrari, Aston Martin e incluso Haas, alimentados por supuestas visitas a sedes de equipos. No obstante, cualquier regreso deberá esperar, ya que el británico aún cumple con el periodo de gardening impuesto por Red Bull, lo que retrasaría su reincorporación, en caso de concretarse, hasta la próxima primavera.
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