Revelan poema que feminicida serial de CDMX escribió a una de sus víctimas

A través de redes sociales, usuarios revelaron un escrito que dedicó a una de sus primeras víctimas, pues data del 2015
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Feminicida serial de CDMX

Luego de que se dio a conocer el caso del feminicida serial de CDMX, a quien descubrieron tras el asesinato de María José, una joven de 17 años, ahora, usuarios revelaron un detalle escalofriante que podría sumarse a la investigación.

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Y es que indagando en su cuenta personal de Facebook, los internautas encontraron que una de sus pasiones es la poesía, tanto así que en el año 2015 escribió un poema que presuntamente dedicó a una de sus víctimas.

Cabe mencionar que de acuerdo con los argumentos en redes, la fecha de la publicación coincide con el año en que desapareció Frida Sofía Lima Rivera, de quien ya se investiga si sus restos coinciden con algunos de los hallados en el departamento de Miguel ‘N’.

De hecho, el asesino serial mantuvo una relación sentimental muy cercana con la joven, quien hasta el momento continúa sin ser localizada luego de nueve años.

Además, según los cibernautas, lo escrito en los versos podría apuntar a una confesión del feminicidio. 

¿Qué dice el poema que escribió el feminicida serial de CDMX?

Es importante precisar que es por ciertas frases del poema que los usuarios señalan que se dirige hacia la joven desaparecida, específicamente son las siguientes:

  • “No tardé mucho en darme cuenta de que tus manos no se movieron”.
  • “Descubrí que tu cuerpo era duro y me asusté cuando noté que estabas fría”.
  • “Quería estar a tu lado, pero no de esta manera”.
  • “Cubierta de sangre, te puse en un altar y lloré a tus pies”.

Este es el poema que el feminicida serial de CDMX escribió en 2015, se titula ‘Te extrañaré’:

Hace tiempo te vi morir, moriste sepultada por pequeños cristales. Tu piel se manchó de sangre y tu cuerpo cambió de tonalidad a un rojo escarlata. Cubierta de sangre, te puse en un altar y lloré a tus pies. Decidí quedarme contigo, mejor dicho, con tu cuerpo inerte; esperaría que en cualquier momento abrieras los ojos, simplemente moriría a tus pies.

Por un momento creí que correrías a mi encuentro con las manos levantadas para darme un abrazo. Pero no fue así. Creí que me tomarías de la mano, pero nunca ocurrió. Incluso creí que cuando estuvieras a tu lado me darías un beso tímido, pero tan solo lo creí, pues nunca pasó.

Continuaba corriendo, cuando estaba a escasos metros, estiré mis brazos y después te abracé, mi alegría fue indescriptible, te abracé muy fuerte y continué llorando por la emoción.

No tardé mucho en darme cuenta de que tus manos no se movieron. Descubrí que tu cuerpo era duro y me asusté cuando noté que estabas fría. Toqué tu espalda y no era otra cosa más que tu ropa. Toqué tu cuello y no era más que piedra.

Confesarte mi amor una y otra vez, escuchar de nuevo tu voz y ponerme de nuevo nervioso por el solo hecho de que estés de mi lado. Recordé los momentos en donde el tiempo era mi rival cuando estabas lejos.

Mi temor por los centinelas desapareció, de hecho olvidé que existían, la dicha se apoderó de mi cuerpo y un extraño calor me invadió. Sabía que te quería por eso corrí, no quería que te fueras de nuevo. Te veía cerca, pero hasta después me percaté de lo lejos que te encontrabas“, concluye el escrito.

Dulce Cruz