Desencuentro en Los Cabos: Empresarios y Gobierno frente a frente

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Víctor Castro Cosío y Eduardo Sánchez Navarro discutiendo

El pasado fin de semana, durante el informe del alcalde de Los Cabos, el gobernador de Baja California Sur, Víctor Manuel Castro Cosío, protagonizó un bochornoso enfrentamiento público con el empresario hotelero Eduardo Sánchez Navarro, presidente del grupo Questro, uno de los más influyentes emporios hoteleros del sur de la península. El desencuentro tuvo lugar cuando el gobernador, en su discurso posterior al informe del alcalde, responsabilizó a los empresarios de ser omisos en resolver los agudos problemas sociales en Los Cabos, instándolos a apoyar a los sectores más necesitados.

Al término del evento, Sánchez abordó al mandatario en la vía pública, llevando el enfrentamiento a un nuevo nivel. “Se hacen guajes”, le espetó el gobernador, a lo que Sánchez Navarro respondió señalando las deficiencias en los servicios básicos, especialmente las vialidades que afectan la movilidad en Los Cabos.

El conflicto escaló con Castro acusando a los empresarios de manejar en la opacidad 300 millones de pesos del Fideicomiso de Turismo de Los Cabos (FITURCA), a lo que el empresario respondió destacando el papel crucial de estos fondos y de los empresarios en posicionar a Los Cabos como uno de los principales destinos turísticos de México.

Según cifras del FITURCA a través del Observatorio Turístico, Los Cabos recibe más de 3.5 millones de visitantes al año, generando una derrama económica promedio de 49 mil pesos por visitante. Esto ha consolidado a Los Cabos como uno de los destinos turísticos más rentables, con tarifas hoteleras de 570 dólares por noche y la tercera ciudad con el mayor volumen de turistas internacionales.

En el enfrentamiento, el gobernador demandó más compromiso de los empresarios, a lo que Sánchez Navarro respondió cuestionando la falta de retorno visible de los impuestos que aportan. El gobernador, por su parte, destacó que los trabajadores pagan más impuestos que los empresarios, aunque la respuesta del empresario apuntó a la necesidad de un gobierno que cumpla con sus responsabilidades, especialmente en infraestructuras básicas.

Es innegable el papel crucial que juegan los empresarios en el desarrollo turístico de Baja California Sur. Sin embargo, resulta cuestionable la respuesta del gobernador, que parece obviar que el progreso económico de la región proviene principalmente de recursos privados, no públicos.

En Los Cabos, como en muchos destinos turísticos en México, la disparidad entre la infraestructura pública y privada es evidente y preocupante. La falta de servicios básicos, las calles de tierra y los asentamientos irregulares contrastan con el auge turístico y los altos ingresos que genera.

La pregunta que queda flotando es clara: ¿Dónde están los recursos que el gobierno federal supuestamente devuelve a Baja California Sur? Mientras el gobierno exige más compromiso, los problemas cotidianos de Los Cabos persisten: calles sin pavimentar, asentamientos irregulares, falta de agua, ausencia de alumbrado y deficiencias en la recolección de basura.

El reclamo del gobernador resulta injusto, ya que el impulso privado ha sido fundamental para el desarrollo económico de la región. Además, la migración interna hacia ciudades que ofrecen mejores oportunidades de empleo y calidad de vida es un fenómeno que requiere atención y soluciones gubernamentales.

En última instancia, frente al argumento de que los empresarios se llevan la mayor raja de la derrama turística, es esencial recordar que, en Los Cabos, como en cualquier parte del mundo, los inversionistas arriesgan sus recursos con la expectativa de obtener rendimientos. Los salarios y los impuestos, por su parte, son aprobados por los gobiernos. La función del gobierno es garantizar las condiciones para estrechar las diferencias sociales. La perspectiva del gobernador parece desubicada y revela una preocupante falta de comprensión sobre el funcionamiento de la economía del país.

GC