Bad Bunny en el Super Bowl LX: espectáculo que encendió la grieta cultural en Estados Unidos

Jugadores, comentaristas y figuras políticas, incluido Donald Trump, criticaron duramente la actuación, señalando que no representó la cultura estadounidense ni a la propia liga, mientras que en redes sociales abundaron comentarios que la calificaron como una de las peores en la historia del evento
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La presentación de Bad Bunny en el show de medio tiempo del Super Bowl LX desató una de las polémicas culturales más intensas que ha vivido la NFL en años recientes, al colocar en el centro del evento deportivo más visto del país una propuesta artística que dividió a jugadores, aficionados, comentaristas y actores políticos. Lo que para unos fue un gesto de inclusión y representación latina, para otros se interpretó como una imposición ajena a la identidad tradicional del futbol americano.

La inconformidad no surgió únicamente tras el espectáculo, sino que se arrastraba desde su anuncio. Una encuesta difundida por un canal deportivo estadounidense, realizada entre jugadores del propio Super Tazón, reveló que la mayoría no escuchaba ni seguía la música del artista puertorriqueño, dato que reforzó la percepción de que la NFL tomó una decisión desconectada de su base deportiva y de su vestidor.

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La crítica más recurrente apuntó a la politización del medio tiempo, un espacio históricamente asociado al entretenimiento masivo y no al debate identitario. Analistas y exjugadores señalaron que, en un país profundamente polarizado, la liga volvió a colocar un mensaje cultural en un escenario que muchos consideran patrimonio de la cultura estadounidense, sin que Bad Bunny representara ni a los jugadores ni al público tradicional del futbol americano.

Las reacciones se intensificaron cuando el entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, arremetió públicamente contra el espectáculo. Desde sus redes sociales calificó la actuación como “absolutamente terrible” y “una bofetada” para el país, aseguró que no entendía una sola palabra del cantante y describió su baile como “repugnante”, en especial para el público infantil, además de acusar a los “medios falsos” de intentar maquillar lo que consideró un fracaso.

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En paralelo, figuras del entretenimiento y músicos, incluidos integrantes de bandas fabricadas por grandes televisoras, se sumaron a las burlas y cuestionamientos. Algunos afirmaron que Bad Bunny no debía ocupar el escenario del medio tiempo y criticaron el discurso de una supuesta unidad hispana, al considerar que la música urbana del artista no representa a toda la comunidad latinoamericana ni genera identificación automática en Estados Unidos.

La respuesta del público estadounidense se reflejó con fuerza en redes sociales tras el Super Bowl LX, disputado entre Seahawks y Patriots en el Levi’s Stadium. Comentarios calificaron la actuación como una de las peores en la historia del evento, centrando sus críticas en el uso del español, la falta de conexión emocional y una ejecución que consideraron mediocre, más allá del origen étnico del intérprete.

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El propio Bad Bunny respondió a la controversia con ironía y firmeza. Ante los señalamientos por cantar en español, recordó que el idioma no es una barrera y lanzó el mensaje de que siempre hay tiempo para aprender. Desde antes del partido había defendido su presencia como un triunfo colectivo para los latinos en Estados Unidos, subrayando que su participación era una muestra de la huella cultural que no puede ser borrada.

Más allá de gustos musicales, el show dejó una postal inédita: un estadio estadounidense bailando al ritmo de canciones en español, con banderas latinoamericanas y referencias culturales visibles en el campo. Para sus defensores, fue un momento histórico; para sus detractores, una señal de que la NFL cruzó una línea simbólica. El medio tiempo del Super Bowl LX terminó siendo menos un espectáculo y más un espejo de las tensiones culturales que atraviesan hoy a Estados Unidos.

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Autor

  • Carlos Puelma

    Soy Lic. Informático y Lic. en Mercadotecnia con Maestría en Marketing Digital. Me especializo en SEO para medios de comunicación desde 2003. Me encanta viajar y recorrer el mundo cada vez que tengo la oportunidad. He tenido la fortuna de conocer más de 40 países en los 5 continentes, por lo tanto, me reconozco como un verdadero nómada digital.

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