EN LOS DÍAS ANTES DE LAS PRECAMPAÑAS

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AMLO

En noviembre, cinco puntos creció en Baja California Sur la aceptación (45.7) del presidente Andrés Manuel López Obrador, refieren indicadores de la firma encuestadora Mitofsky. Pero, tal aceptación se ubicaba en el lugar 24 entre las 32 entidades encuestadas.

La aceptación del presidente López Obrador de acuerdo a Mitofsky, se ubica en la zona de aprobación identificada como media, a diferencia del porcentual sobresaliente en los estados de Guerrero (78.), Tabasco (74.9), Tlaxcala (74.1), Oaxaca (70.4), Veracruz (63.3), Sinaloa (63.2).  

En septiembre, el presidente López Obrador registró una aceptación del 40 por ciento en Baja California Sur, en donde el gobernador Carlos Mendoza Davis le superaría por más de 20 puntos (62.3).

La menor aprobación presidencial se da en Aguascalientes (38), Chihuahua (38), Colima(39), Jalisco, (41) y Guanajuato (42).   

La semana pasada, López Obrador despotricó en contra de la alianza PAN-PRI-PRD, al “estarse quitando la máscara, que engañaban que eran distintos. Que no haya hipocresía”.

Con estos indicadores, posturas, mensajes y confrontaciones se está por iniciar en tres semanas con las precampañas con miras a las votaciones del 6 de junio del 2021.

En tierras potosinas (en donde inconformidades morenistas no concretaron la alianza Morena-PVEM por la gubernatura), en contraparte se acaba de anunciar la alianza del “SÍ por San Luis Potosí”, precisamente entre el PAN, PRI y PRD.

Por igual, en Baja California Sur el PAN anunció acuerdo del Consejo Estatal panista por alianzas, sin que hasta el momento el gobernador Mendoza Davis se haya enganchado con las descalificaciones obradoristas. Aparte que en el PAN sudcaliforniano, las postulaciones en puerta no provocaron ruptura alguna entre quienes figuraban por la gubernatura o alcaldías, a diferencia de lo que sucede con los pleitos en Morena, que han llegado con todo y videos a la dirigencia nacional y un encuentro tan fallido para dar el mensaje de unidad ante Mario Delgado, que los pretensos morenistas se ven en la fotografía cada uno con el dirigente nacional morenista, mas no en grupo. Juntos pero no revueltos.       

De los indicadores de noviembre, Mitofsky observa (www.consulta.mx) que al llegar al segundo año de gobierno, el presidente Andrés Manuel López Obrador tiene una aprobación promedio de 58.4%, la mejor de todo 2020 y sólo dos décimas abajo de la que obtuvo en similar periodo de 2019. “Además comparamos su aprobación con la obtenida por los últimos cinco presidentes en similar periodo, el que mayor aprobación tuvo fue Salinas, seguido por Calderón, Zedillo, Fox y López Obrador. Enrique Peña Nieto con una aprobación inferior al 50%.”, se indica.

“Los que mejor lo aprueban son quienes votaron por él en 2018, los profesores, los empleados y los menores de 30 años; los que mayor desaprobación muestran al presidente, son quienes no votaron por López Obrador en 2018, los empresarios y los que tienen escolaridad superior a universidad”. 

También, se cita que las áreas de Gobierno mejor evaluadas serían el disminuir la corrupción y fortalecer la democracia, en contraste los menores, lograr que el país regrese a la paz y el combate a la corrupción.  

“Al presidente López Obrador se le ve cercano con las redes sociales y los trabajadores de gobierno, pero distante de los padres de niños con cáncer, familiares de desaparecidos, las mujeres y los familiares y víctimas de coronavirus”.

Como se hiciera la referencia líneas arriba, los estados que más aprueban al presidente son Guerrero, Tabasco, Tlaxcala, Oaxaca y Veracruz; la menor aprobación la obtiene en Aguascalientes, Chihuahua, Colima, Jalisco y Guanajuato. Los estados en los que incrementó su aprobación de octubre a noviembre son Michoacán, Tlaxcala, Baja California Sur, Morelos y Baja California, mientras que decreció en Aguascalientes, Puebla, Chiapas, Campeche y CDMX. 

Con el activismo político a la vuelta de la esquina (pero el de los tiempos del INE, que no el de los políticos, en el que sin sanción alguna incurrieron y en medio del coronavirus), el panismo podría encontrar la llave legal para ver a Mendoza Davis (impedido como gobernante) en campaña y como líder del proselitismo, con la postulación del panista como candidato a diputado federal plurinominal, ser por mayoría relativa por alguno de los dos distritos electorales federales; si bien podría ayudar al PAN, no le resultaría de mucho impacto dado que la disputa electoral por la gubernatura exigirá que la pelea que vendrá por los votos se dé en cada metro cuadrado de Baja California Sur. 

Sin embargo, todo apunta a que Mendoza Davis terminará su mandato sexenal sin desviaciones por candidatura alguna.

Este último escenario hará inevitable que en los discursos electorales en puerta los candidatos tengan como tarjeta de presentación a sus propios gobernantes, por los logros de gobierno que se jacten ante el electorado. Desde luego habrá ejercicios de gobierno municipales impresentables, aun cuando será en los propios municipios en donde se dará la batalla electoral más candente.

Van a sobrar, entonces, encuestas.

Si bien serán campañas intensas, hay algo que estará rebotando sin trascender a más de uno. Si para mayo no pesara el espectro del coronavirus –lo que se duda—, podrán darse concentraciones masivas y habrá quien cargue pancarta con la foto política. Habrá silencios que no se manifestarán. Esos silencios estarán aguardando para el 6 de junio. He hablado con electores y hay pesares no expresados.

Los políticos no toman las encuestas para digerir y activar sobre diagnósticos de la población, sino para reiterar y reiterar y reiterar que van arriba de las preferencias. El político mismo hace que las encuestas pierden su valor en medio de las campañas, dado que resultan en instrumentos de las propias campañas para manipular, por parte de los operadores electorales, tendencias de preferencias. Y hay silencios que no van a ser encuestados, no de los indecisos, de los que se guardan las cosas y que un día llega hacer eclosión.

El tiempo político-electoral por venir no tendrá que ver con el “no te dejes engañar”. La realidad podrá ser maquillada, pero no engaña.