Gobernador Víctor Castro lamenta muerte del obispo Miguel Ángel Alba Díaz y destaca su legado espiritual en BCS

Foto: Joaquín Sánchez
El gobernador de Baja California Sur, Víctor Manuel Castro Cosío, lamentó el fallecimiento del obispo emérito de la Diócesis de La Paz, Miguel Ángel Alba Díaz, a quien reconoció como una figura relevante en la vida social y espiritual de la entidad.
El mandatario estatal subrayó que su relación con el prelado trascendió el ámbito institucional, al tratarse de un vínculo personal y cercano, incluso con lazos religiosos de por medio.
“Me unió a él una relación amistosa muy fuerte, nada más y nada menos que él bautizó a mis hijas”, expresó el gobernador al recordar el compadrazgo religioso que los unía.
Castro Cosío señaló que, a pesar de mantener diferencias públicas en distintos momentos, estas siempre se dieron en un marco de franqueza y respeto mutuo. Indicó que el obispo fue un hombre firme en sus convicciones, con quien pudo coincidir y disentir sin que ello rompiera el trato personal.
“Era una gran persona, con la que estuve sinceramente en las buenas y en las malas, incluso cuando estuve enfermo”, afirmó.
Uno de los principales contrastes entre ambos, recordó el titular del Ejecutivo estatal, se dio en torno a los derechos de las mujeres. Reiteró su postura a favor de la no criminalización de quienes deciden sobre su cuerpo, aclarando que no se trata de promover una campaña a favor del aborto, sino de una posición en defensa de derechos.
Finalmente, el gobernador destacó que la muerte de Miguel Ángel Alba Díaz representa una pérdida importante para Baja California Sur, no solo para la comunidad católica, sino para la sociedad en general, por tratarse de un líder cercano a la población y con presencia activa en los temas sociales del estado.
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