La IA sacude al gigante turístico: Amadeus pierde brillo en bolsa pese a márgenes históricos

La irrupción acelerada de la inteligencia artificial ha abierto una grieta en la confianza de los inversionistas sobre el futuro de Amadeus, uno de los pilares tecnológicos del turismo global. El mercado ha reaccionado con dureza: desde mayo pasado, las acciones del grupo español acumulan una caída cercana al 26%, reflejo de un cambio de percepción que pone en duda la solidez de su modelo frente a nuevas herramientas digitales impulsadas por gigantes tecnológicos.
El detonante principal del castigo bursátil ha sido el avance de soluciones de IA desarrolladas por Google, que diversos analistas consideran un riesgo estructural para los intermediarios de venta de viajes. La amenaza no es inmediata, pero sí estratégica. Desde Barclays se advierte que, aunque el impacto a corto plazo sería limitado, las implicaciones a largo plazo podrían alterar el equilibrio de poder en la distribución turística, un terreno donde Amadeus ha reinado con escasa competencia durante años.
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El ajuste en el precio de la acción también responde a factores financieros y macroeconómicos. Desde los máximos alcanzados en enero, los títulos de Amadeus han retrocedido más de 15%, tocando niveles no vistos desde 2024. A esta tendencia se suma la depreciación del dólar, que ha afectado a compañías con fuerte exposición internacional y ha añadido presión adicional a la cotización.
La paradoja es que el deterioro en bolsa contrasta con unos resultados operativos que siguen sorprendiendo al sector. Amadeus mantiene márgenes brutos cercanos al 40%, una cifra excepcional en la cadena turística y difícil de replicar incluso por las grandes plataformas digitales. Durante los primeros nueve meses del año, el margen bruto se situó en 39.2%, mientras el ebitda creció 13.3%, hasta alcanzar 1,806.3 millones de euros, impulsado por un alza de ingresos de 12.6%.
El corazón financiero del grupo continúa siendo la Distribución Aérea, que aportó prácticamente la mitad de la facturación total. Este negocio generó 2,230 millones de euros tras crecer 10%, apoyado en un aumento sostenido de las reservas y en un mayor ingreso medio por operación, señales de que la demanda sigue firme pese al ruido tecnológico que rodea al sector.
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La división que mostró mayor dinamismo fue la de Soluciones Tecnológicas para la Industria Aérea, con un crecimiento de 16.2% y una contribución de 1,636 millones de euros. En paralelo, el área de Hoteles y Otras Soluciones avanzó 12.9%, hasta 734 millones, confirmando la diversificación del grupo más allá del tradicional negocio de reservas aéreas.
En términos de liquidez, Amadeus mantuvo una posición sólida. El flujo de caja libre ascendió a 975.2 millones de euros, un incremento de 7.3%, mientras que la deuda financiera neta subió a 2,511 millones de euros, equivalente a 1.09 veces el ebitda. Este aumento respondió principalmente a la recompra de acciones propias, una decisión que refuerza el valor para el accionista, pero que también eleva el apalancamiento.
El dominio de Amadeus se explica, en buena medida, por la debilidad de sus competidores históricos. Sabre y Travelport intentaron ganar terreno en mercados clave como el español, pero sus cuotas se redujeron ante la presión comercial del GDS dominante. A diferencia de otros actores del turismo digital, Amadeus ha sorteado con relativa facilidad multas, vetos regulatorios y bloqueos a adquisiciones, problemas que sí han golpeado a compañías como Booking, Iberia o Air Europa.
Este contexto ha convertido a Amadeus en un caso atípico dentro del turismo: márgenes extraordinarios, competencia limitada y una posición privilegiada en la infraestructura del viaje global. Sin embargo, el avance de la inteligencia artificial amenaza con redistribuir el valor del negocio, abriendo la puerta a que agencias y nuevos actores tecnológicos aspiren a capturar una parte de un pastel que hasta ahora parecía reservado para unos cuantos.
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