Alertan por posible reactivación de proyecto minero submarino en BCS

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El proyecto de minería submarina Don Diego podría reactivarse en el Golfo de Ulloa, Baja California Sur, tras el anuncio de una alianza entre Odyssey Marine Exploration y la empresa Capital Latinoamericano. Diversas organizaciones ambientalistas enviaron una carta a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y a la Secretaría de Economía solicitando la cancelación definitiva de las concesiones mineras en la zona, que abarcan 91,000 hectáreas y están aún vigentes.
Alejandro Olivera, representante en México del Centro para la Diversidad Biológica, explicó que esta nueva asociación empresarial representa un intento por revivir el proyecto que fue previamente rechazado por las autoridades ambientales mexicanas.
“Estamos alertando a las autoridades sobre estas intenciones. Actualmente el proyecto nunca obtuvo la aprobación de Semarnat y por ello se fueron a tribunales internacionales, donde los tribunales fallaron a favor de la empresa, solicitando que el gobierno de México debería pagarle una indemnización por 37 millones de dólares”, señaló Olivera.
La preocupación principal de los ambientalistas radica en los severos impactos que el dragado del fondo marino causaría en el ecosistema. El Golfo de Ulloa es una zona de gran importancia biológica donde migran ballenas grises y existe una alta concentración de tortugas caguama, además de representar aproximadamente el 60% de los recursos pesqueros del estado.
“La actividad comprende el dragado del fondo marino de los primeros 5 o 7 metros, entonces básicamente es acabar con toda la biodiversidad del fondo submarino. Con ello puede llevar a una resuspensión de muchos sedimentos que pueden afectar muchas zonas de pesca y también no solo las ballenas y las tortugas, sino otras especies de interés comercial”, explicó Olivera.
Un aspecto del caso es la posibilidad de que Odyssey Marine obtenga un “doble beneficio”. Las organizaciones señalan que si México paga la indemnización ordenada por el tribunal internacional, la empresa no debería tener derecho a obtener la autorización de impacto ambiental.
El proyecto Don Diego actualmente enfrenta dos obstáculos principales: la negativa de su manifestación de impacto ambiental y la prohibición de minería submarina establecida en México hace dos años. Sin embargo, la empresa sigue litigando para recuperar su autorización ambiental tramitada en 2016, antes de dicha prohibición.