San José Sánchez del Río: El niño mexicano que alcanzó los altares

La historia de San José Sánchez del Río es una de las crónicas más conmovedoras de la guerra cristera en México. Nacido en Sahuayo, Michoacán, este adolescente demostró que la convicción no tiene edad al unirse a las filas del movimiento cristero para defender su libertad religiosa. Su camino terminó trágicamente un 10 de febrero de 1928, cuando fue martirizado tras negarse a apostatar frente a sus captores federales.
El joven San José Sánchez del Río decidió unirse a la causa del ejército cristero en 1927, buscando la bendición de su madre bajo el argumento de que nunca había sido tan sencillo alcanzar la gloria celestial. A pesar de su corta edad, demostró una madurez espiritual que sorprendió a generales en Cotija, Michoacán, donde finalmente fue aceptado para realizar labores de apoyo logístico y cuidado de armamento para las tropas.
En el fragor de la batalla cerca de Cotija fue capturada el 6 de febrero de 1928, el joven San José Sánchez del Río mostró un desprendimiento heroico al entregar su propio caballo a un jefe militar para que este pudiera salvarse. Este acto de abnegación resultó en su captura y posterior traslado a una prisión improvisada, donde fue custodiado bajo las órdenes de Rafael Picazo. Las crónicas narran que, a pesar del dolor físico, nunca dejó de proclamar su fe.
El proceso del martirio fue cruel: tras desollarle las plantas de los pies, lo obligaron a caminar hacia su destino final. Testigos de la época relataron que el joven mártir gritaba alabanzas mientras era conducido al panteón municipal. Al llegar a su fosa, el destino se selló con un disparo de gracia, culminando una vida breve, pero de profundo impacto espiritual.
El reconocimiento oficial de su sacrificio llegó décadas después. El Papa Benedicto XVI reconoció sus virtudes en 2005, pero fue el Papa Francisco quien, en una multitudinaria ceremonia en 2016, lo declaró santo. Este acto reafirmó su posición como el patrono de la niñez y juventud en el territorio mexicano.
Incluso ante las ofertas de Rafael Picazo para salvar su vida a cambio de huir al extranjero, el joven se mantuvo firme. Su negativa a abandonar sus ideales lo convirtió en el mártir más joven y reconocido de ese periodo bélico en Sahuayo, Michoacán.
-
Únete AQUÍ a nuestro canal de WhatsApp TRIBUNA DE MÉXICO
-
Síguenos en Facebook, nos encuentras como Tribuna de México https://www.facebook.com/TribunaDeMexicoOficial/