Tren Interoceánico opera subsidios públicos por encima de 24 mmdp pese a baja demanda y accidentes

El Tren Interoceánico del Istmo de Tehuantepec operará este año con una fuerte dependencia del presupuesto federal, al recibir subsidios por 24 mil 296 millones de pesos, en un contexto marcado por baja demanda, seis accidentes desde su inauguración y la suspensión temporal del servicio tras un descarrilamiento fatal ocurrido a finales de diciembre.
El esquema financiero aprobado en el Presupuesto de Egresos refleja que el proyecto ferroviario apenas genera recursos propios, ya que alrededor del 97% de su operación será cubierta con dinero público, mientras que solo 3% provendrá de ingresos propios, una proporción que mantiene abierta la discusión sobre su viabilidad económica en el corto y mediano plazo.
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El accidente registrado el 28 de diciembre pasado, que dejó víctimas mortales y decenas de personas heridas en un tramo de curvas en Oaxaca, agravó la presión financiera del proyecto al obligar a suspender el servicio y destinar recursos adicionales a la reparación de vías, infraestructura y equipo rodante, justo cuando el tren enfrenta una demanda limitada.
Aunque las cifras oficiales reportan un crecimiento marginal en el número de pasajeros respecto al año anterior, especialistas coinciden en que el volumen real es bajo para la magnitud de la inversión, con promedios mensuales que rondan apenas unos miles de usuarios, insuficientes para compensar los elevados costos fijos de operación y mantenimiento.
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El proyecto ferroviario, inaugurado en diciembre de 2023 como una alternativa logística al Canal de Panamá y como detonador del desarrollo regional del sureste, enfrenta cuestionamientos por haberse construido sin estudios públicos completos de factibilidad técnica, económica y financiera, ni un plan maestro difundido que estableciera proyecciones claras de demanda e ingresos.
A ello se suma que, pese a tratarse de uno de los proyectos emblemáticos de la política de infraestructura de los últimos años, el Tren Interoceánico continúa en una fase intensiva de inversión, con trabajos constantes de rehabilitación de vías, reforzamiento de taludes, construcción de muros de contención y mantenimiento preventivo, labores que están bajo responsabilidad de la Secretaría de Marina.
El debate sobre su futuro se ha trasladado ahora al nuevo gobierno federal, que deberá definir si el proyecto se consolida como una plataforma logística e industrial, un sistema de transporte regional con beneficios sociales o una combinación de ambos, con el objetivo de justificar el nivel de subsidios que recibe anualmente.
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La comparación con otros megaproyectos ferroviarios refuerza el debate sobre el modelo de operación, ya que el Tren Maya también recibirá este año más de 30 mil millones de pesos en subsidios, pese a contar con una red mucho más extensa, lo que evidencia un patrón de alta dependencia del erario en los grandes proyectos ferroviarios del país.
Desde la perspectiva gubernamental, el Corredor Interoceánico se mantiene como una apuesta de largo plazo para detonar el desarrollo del sureste, una región históricamente rezagada por su geografía y limitada infraestructura, bajo la premisa de que la inversión pública en vías, puertos e instalaciones industriales atraerá eventualmente capital privado.
Tras el accidente de diciembre, el servicio permanece suspendido mientras se evalúan las condiciones de seguridad y operación, y aunque especialistas descartan una cancelación inmediata, coinciden en que el proyecto deberá redefinirse con claridad para que su continuidad sea financieramente sostenible y socialmente justificable.
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