A las puertas del hospital del Papa Francisco; fieles no pierden la esperanza
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Foto: AFP
“¡Francisco, hermano, queremos verte sano!”, grita un grupo de peregrinos mexicanos, que como muchos de los fieles que se acercan a las puertas del hospital Gemelli de Roma no pierden la esperanza en la pronta recuperación del papa.
Ante la estatua del difunto Juan Pablo II, que preside el acceso a la clínica, los fieles rezan por su sucesor en la silla de San Pedro, motivados por la “leve mejoría” de su estado de salud tras 14 días ingresado y el breve retorno del buen tiempo a Roma.
“Con este sol, todavía tenemos más esperanzas en una rápida recuperación del papa”, asegura a AFP Rita Crolla, una italiana de 65 años que aprovecha la visita a su cuñada en el hospital, situado a las afueras de la capital italiana, para rezar por el pontífice de 88 años.
Entre los fieles que se acercan este jueves de finales de invierno boreal, destaca un grupo de peregrinos mexicanos que viajó al Vaticano con motivo del Jubileo, el “año santo” que se celebra en 2025 bajo el signo de la “esperanza”.
“Hoy regresamos a México y quisimos, antes de irnos, venir a ver dónde está él. No importa que veamos nada más la ventana, pero también [queríamos] decirle unas oraciones”, explica Lili Iparrea Fernández, una mujer de 74 años, con lágrimas en los ojos.
Ante cámaras de todo el mundo, que tomaron el centro desde la hospitalización del papa el 14 de febrero por una bronquitis que derivó en una doble pulmonía, el grupo entona de rodillas un rosario por la salud del jesuita argentino, como hicieron días atrás fieles de Vietnam e India.
Y no dudan en gritar fuerte “¡Francisco, hermano, queremos verte sano!”, “¡Te queremos!” y “¡Viva el papa, viva la Virgen de Guadalupe!”, con la esperanza de que sus palabras lleguen a la décima planta del hospital donde se recupera Jorge Bergoglio.
“Quisiéramos entrar a besarle los pies”, asegura Flor Mercado García. La mujer de 66 años porta un ramillete de flores amarillas para ofrecer a Francisco, pero que acaba poniendo a los pies de la estatua de Juan Pablo II, donde se acumulan velas, dibujos y mensajes de apoyo.
Doble tratamiento
“Nosotros sabemos que está atendido por excelentes médicos, pero la excelencia la tiene Dios, nuestro padre”, abunda Lili Iparrea Fernández, que se dice “emocionada” por la mejoría del pontífice: “Eso quiere decir que la obra de Dios ya está caminando”.
Mismo sentimiento en el interior del hospital, donde el ajetreo de pacientes, médicos y visitantes por los pasillos contrasta con el recogimiento de una capilla abarrotada con motivo de la misa de las 13H05 para el personal.
“Como todos sabéis, estamos ofreciendo momentos intensos de oración (…) por la salud del Santo Padre. Así que continuemos porque me parece que están haciendo algún efecto positivo”, sonríe el padre Nunzio Currao al inicio de la misa.
Para el sacerdote, cuya casulla verde hace eco al ropaje verde del personal médico presente, “evidentemente el tratamiento sigue su curso”. “Esperemos que puedan ayudar a resolver los problemas, pero sabemos lo importante que es también la terapia espiritual”, agrega.
Los pasillos del hospital dan cuenta de este doble tratamiento. En ellos se pueden ver todas las hospitalizaciones de Juan Pablo II, desde la primera en 1981 tras el ataque de Ali Agca hasta la última en 2005, semanas antes de su muerte.
El papa polaco convirtió Gemelli en el hospital predilecto de los pontífices hasta el punto que lo bautizó como “Vaticano III” y lo transformó casi en un nuevo lugar de peregrinación y de oración.
“Vine desde Sicilia por una visita personal. Pero al saber que el papa estaba aquí, me quedé más tiempo, por el papa”, reconoce Giovanni Penna, un creyente de 68 años. Francisco “nos necesita, necesita nuestras oraciones”.