“Cadillac tiene rumbo”: Checo Pérez ilusiona en su regreso a la Fórmula 1

El regreso de Sergio Pérez a la Fórmula 1 no es discreto ni prudente: llega cargado de ilusión y con una convicción clara sobre su nuevo equipo. Desde Baréin, donde realiza los ensayos de pretemporada, el piloto mexicano sostiene que la escudería Cadillac “tiene rumbo”, una frase que resume su confianza en el proyecto que marca una nueva etapa en su carrera.
La apuesta no es menor. Cadillac debuta como estructura dentro del serial y enfrenta el escrutinio natural que acompaña a cualquier equipo novel. Aun así, Pérez transmite seguridad sobre el desarrollo técnico y humano de la escudería, convencido de que el proceso, aunque exigente, tiene bases sólidas.
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El mexicano comparte garaje con Valtteri Bottas, y la relación entre ambos es uno de los puntos que más destaca en este arranque. Checo asegura sentirse más cómodo que nunca con su coequipero, en un ambiente de colaboración que considera clave para acelerar la evolución del monoplaza y consolidar resultados.
Las pruebas en Baréin han dejado señales alentadoras, pese a los contratiempos. Una falla mecánica temprana en el segundo día limitó su actividad a 42 vueltas, con un mejor registro de 1:38.653, que lo colocó decimoquinto en la tabla, a 4.3 segundos del mejor tiempo marcado por Charles Leclerc con 1:34.273. La cifra, sin embargo, debe leerse en el contexto de un equipo en construcción.
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El desempeño supera expectativas iniciales. Dentro del paddock se asumía que Cadillac podría arrancar desde el fondo de la parrilla, pero los tiempos conseguidos han sido competitivos considerando las circunstancias. La estructura ha logrado situarse por delante de varios pilotos consolidados durante los ensayos, lo que alimenta el optimismo interno.
El calendario oficial comenzará el 8 de marzo en el Circuito de Albert Park, en Melbourne, escenario que servirá como primera prueba real para medir el alcance del proyecto. Antes de esa fecha, el trabajo técnico y la recopilación de datos en pista serán determinantes para ajustar el rendimiento.
La ambición personal de Pérez permanece intacta. El tapatío, subcampeón mundial en su momento, mantiene el sueño de conquistar el título, aunque reconoce la complejidad del desafío. Su entorno cercano afirma que el único temor que confiesa es al fracaso, una preocupación que funciona más como motor que como freno.
El horizonte que traza su equipo es claro: en cinco o seis carreras, Cadillac podría instalarse en la media tabla. De concretarse, sería un avance notable para una escudería que apenas inicia su andadura en la categoría reina del automovilismo. Checo apuesta por ese salto y, con él, por reescribir su historia dentro de la Fórmula 1.
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