Checo Pérez enciende alertas tras el primer shakedown de Cadillac F1 rumbo a 2026

Sergio Pérez dejó un diagnóstico sin rodeos tras el primer shakedown de Cadillac en Barcelona, una sesión clave que confirmó que el debut de la escudería estadounidense en la Fórmula 1 estará marcado por ajustes profundos más que por certezas inmediatas de rendimiento.
El arranque de la pretemporada en el circuito de Montmeló sirvió como primer contacto real con un monoplaza concebido bajo el nuevo reglamento técnico de 2026, un contexto que ha complicado la lectura de datos para todas las escuderías, pero que en el caso de Cadillac evidenció fallas estructurales en distintos sistemas.
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La apuesta del equipo por la experiencia quedó clara desde el primer día, al confiar el desarrollo inicial del coche a la dupla más veterana de la parrilla, con Pérez como figura central para ofrecer retroalimentación precisa en un escenario sin referencias previas ni puntos de comparación claros.
Las condiciones climáticas adversas limitaron el programa de pruebas, aunque un respiro en la jornada del jueves permitió al piloto mexicano completar 66 vueltas, una tanda extensa que fue determinante para obtener información técnica de calidad y detectar avances progresivos vuelta tras vuelta.
El balance general, sin embargo, estuvo lejos del optimismo pleno, ya que el propio Pérez reconoció que el auto presentó problemas en múltiples frentes, desde el funcionamiento del motor hasta fallas electrónicas, pasando por aspectos generales del comportamiento del chasis.
Desde el muro, Cadillac asumió el momento como parte natural del proceso de aprendizaje, priorizando la depuración de sistemas por encima de la búsqueda de tiempos, conscientes de que cada inconveniente detectado ahora evita contratiempos mayores en fases más avanzadas de la preparación.
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La ampliación del calendario de pruebas ha sido un alivio estratégico para la escudería, que podrá aprovechar no solo lo que resta en Barcelona, sino también las sesiones posteriores en Bahréin para corregir fallas y validar soluciones antes del inicio formal del campeonato.
Mientras las miradas suelen centrarse en el desempeño de los pilotos, el equipo reconoce que el verdadero desafío se libra en los garajes, donde los ingenieros trabajan contra reloj para ensamblar un proyecto competitivo a partir de un rompecabezas técnico todavía incompleto.
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