GAP debe migrar de ILS CAT I a CAT III para frenar cancelaciones por niebla en Tijuana

La recurrencia de la neblina en el Aeropuerto Internacional de Tijuana se ha convertido en un factor crítico que desordena operaciones, genera cancelaciones y evidencia una carencia tecnológica que ya no admite postergaciones, pues el sistema de aterrizaje actual limita severamente la capacidad de respuesta ante condiciones de baja visibilidad frecuentes en la región.
La infraestructura vigente corresponde a un sistema de aterrizaje por instrumentos de categoría I, el cual solo permite operaciones cuando la visibilidad mínima alcanza los 550 metros, un umbral claramente insuficiente frente a los bancos densos de niebla que se forman con regularidad y paralizan pistas, aeronaves y itinerarios completos.
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El impacto no se reduce a molestias aisladas para los pasajeros, ya que cada aeronave opera bajo esquemas de concesión y permisos que exigen cumplir un número específico de vuelos diarios, por lo que cualquier interrupción altera de manera inmediata y en cascada la programación de aerolíneas, tripulaciones y terminales, afectando jornadas completas de operación.
Desde el sector especializado se advierte que la solución técnica existe y está probada: la instalación de un sistema ILS de categoría III permitiría aterrizajes con visibilidad de apenas 50 metros, lo que prácticamente neutralizaría los efectos de la neblina prolongada y colocaría al aeropuerto en estándares operativos acordes con su relevancia estratégica.
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La brecha entre categorías es determinante, ya que mientras la categoría II reduce el mínimo de visibilidad a 150 metros, la categoría III amplía de forma sustancial la ventana operativa incluso bajo condiciones meteorológicas adversas persistentes, siempre que aeronaves, pilotos y controladores estén debidamente certificados y capacitados.
La actualización, sin embargo, implica una inversión significativa que ronda los cinco millones de dólares, considerando no solo el equipo principal, sino sistemas de iluminación, cableado, energía de respaldo y adecuaciones técnicas, una responsabilidad que recae en la autoridad aeronáutica y los concesionarios aeroportuarios, no en las aerolíneas ni en los usuarios.
El problema también revela un rezago normativo, ya que la legislación aeroportuaria no ha sido actualizada para garantizar que los aeropuertos que enfrentan condiciones recurrentes de baja visibilidad cuenten de manera obligatoria con este tipo de tecnología, dejando decisiones clave sujetas a criterios administrativos y no a necesidades operativas.
En este contexto, el Aeropuerto Internacional de Tijuana ha anunciado la modernización de su sistema ILS a partir de 2026, con una inversión estimada de 30 millones de pesos, un proyecto que busca reducir de forma sustancial las afectaciones derivadas de la neblina y que ya presenta avances técnicos relevantes.
Estudios especializados han concluido que el nuevo sistema permitiría disminuir casi por completo las interrupciones operativas asociadas a baja visibilidad, aunque se reconoce que factores externos como lluvias intensas u otros fenómenos meteorológicos seguirán influyendo, aun cuando la capacidad operativa mejore de manera significativa.
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