Gobierno presume baja histórica de homicidios, pero los SEMEFOS desmienten el optimismo oficial

El gobierno federal aseguró que el homicidio doloso en México registra una reducción histórica, aunque la narrativa oficial contrasta con una percepción social marcada por la persistencia de la violencia en calles, colonias y carreteras, así como por la saturación de servicios médicos y forenses que atienden víctimas de delitos graves. La brecha entre cifras y realidad cotidiana vuelve a colocar en el centro del debate la forma en que se mide y comunica la seguridad pública.
Las cifras presentadas por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública indican que el promedio diario de homicidios dolosos cayó 42% entre septiembre de 2024, inicio de la actual administración, y enero de 2026. De acuerdo con el reporte, el país pasó de 86.9 homicidios diarios a 50.9, lo que convirtió a enero de este año en el mes con el registro más bajo de los últimos 17 meses y el enero con menos homicidios desde 2016.
La reducción, equivalente a 36 asesinatos menos por día, fue presentada como evidencia de una mejora sustantiva en la seguridad nacional. Sin embargo, especialistas y organizaciones civiles han advertido que parte de esta caída puede explicarse por cambios administrativos en la clasificación de delitos, así como por mayores obstáculos burocráticos para denunciar, lo que reduce la incidencia registrada sin necesariamente disminuir la violencia real.
El análisis territorial refuerza las dudas sobre el alcance de la mejoría. Siete estados concentraron más de la mitad de los homicidios dolosos en enero de 2026, con Guanajuato a la cabeza, seguido de Baja California, Chihuahua, Estado de México, Sinaloa, Morelos y Guerrero. Aunque el gobierno subraya reducciones relevantes en varias de estas entidades, siguen siendo focos rojos donde la violencia letal continúa siendo una constante.
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Guanajuato, por ejemplo, reportó una caída de 65% en su promedio diario de homicidios entre febrero de 2025 y enero de 2026, mientras que Baja California y el Estado de México mostraron reducciones de 40% y 48%, respectivamente. Aun así, estos estados permanecen entre los más violentos del país, lo que cuestiona la efectividad estructural de la estrategia más allá de los porcentajes.
En el rubro de delitos de alto impacto, el gobierno informó una disminución de 30.1% en el promedio diario entre octubre de 2024 y enero de 2026, y de 55% al comparar 2018 con cifras preliminares de este año. El robo de vehículo con violencia habría caído 39% en el comparativo mensual y 57% en el balance anual, junto con descensos en feminicidio, secuestro y extorsión, aunque estos datos no se reflejan con claridad en la experiencia de víctimas y comunidades.
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La presidente Claudia Sheinbaum atribuyó estos resultados a una estrategia basada en tres ejes: la consolidación de la Guardia Nacional, el fortalecimiento de la inteligencia e investigación y una mayor coordinación con los gobiernos estatales. Sostuvo que la Guardia Nacional ya opera como una fuerza federal de gran escala, con capacidad nacional, aunque reconoció que aún requiere profesionalización constante.
El discurso oficial también destacó las reformas que ampliaron las funciones del Centro Nacional de Inteligencia hacia la seguridad pública y la atención a las causas de la violencia. No obstante, la saturación de servicios médicos legales, el subregistro de delitos y la persistencia del miedo en amplias zonas del país sugieren que la reducción estadística aún no se traduce en una mejora palpable de la seguridad para la población.
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