Petro exige sesión urgente de la ONU tras explosiones en Caracas y captura de Maduro

La reacción del presidente colombiano Gustavo Petro marcó un nuevo giro internacional tras las explosiones registradas en Caracas, al exigir que la Organización de las Naciones Unidas se reúna “de inmediato”, una solicitud que colocó el foco en la vía diplomática en medio de un escenario confuso y altamente volátil en la capital venezolana.
El llamado se produjo luego de que se escucharan detonaciones durante la madrugada del sábado en distintos puntos de Caracas, un hecho confirmado por periodistas presentes en la ciudad, aunque sin información oficial clara sobre su origen, alcance o responsables en el momento de los reportes iniciales.
Petro utilizó sus redes sociales para advertir que la capital venezolana estaba siendo atacada, al afirmar que “en este momento están bombardeando Caracas” y pedir que se alertara al mundo, un mensaje que rápidamente se viralizó y elevó la tensión política en la región.
La declaración del mandatario colombiano incluyó una exigencia directa tanto a la ONU como a la Organización de los Estados Americanos para que convoquen sesiones urgentes, bajo el argumento de que se trataría de un ataque con misiles, aunque sin detallar las fuentes de esa información ni identificar de forma explícita a los presuntos responsables.
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El desfase horario entre Colombia y Venezuela no alteró la contundencia del mensaje, emitido minutos después de que se reportaran las explosiones, en un contexto donde la incertidumbre informativa dominaba el escenario y las versiones circulaban con rapidez a través de redes sociales y medios internacionales.
La postura de Petro se inscribe en una estrategia de presión multilateral que busca trasladar el conflicto al terreno de los organismos internacionales, apelando a mecanismos de emergencia ante lo que considera una amenaza directa a la estabilidad regional y a la soberanía de un país vecino.
La ausencia de una explicación inmediata sobre la causa de las explosiones reforzó el clima de alarma, mientras la comunidad internacional comenzaba a reaccionar con cautela ante la posibilidad de una escalada militar con consecuencias imprevisibles para América Latina.
El pronunciamiento del presidente colombiano consolidó a Colombia como uno de los primeros países en exigir una respuesta institucional global, en un momento en el que la información seguía fragmentada y la prioridad parecía centrarse en evitar que la crisis derivara en un conflicto de mayor alcance.
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