La Paloma: conoce la historia bíblica, de conquista y arte que engloba la ícónica escultura del Malecón de La Paz

La historia del nombre de La Paz y la emblemática paloma que hoy se alza en su malecón comparten una raíz profunda: ambas nacieron después del conflicto, cuando la humanidad decidió apostar por la tranquilidad y una nueva vida.
El símbolo de la paloma de la paz tiene un origen bíblico. Data de los tiempos del diluvio (alrededor del año 2350-2300 a.C.) cuando Noé envía una paloma y el ave regresa con una rama de olivo en el pico: señal de que las aguas habían bajado y que la destrucción había terminado, iniciando así una reconciliación entre Dios y la humanidad.
Miles de años después, el territorio que hoy ocupa Baja California Sur también estuvo marcado por enfrentamientos durante la conquista. En 1535 llegó Hernán Cortés a la región e intentó doblegar a los guaycuras y pericués provocando muerte a su paso, sin embargo, el terreno y el clima jugó a favor de los nativos. En 1596, Sebastián Vizcaíno regresó y nombró a la bahía con la principal cualidad que hasta hoy la distingue: “la paz”. El nuevo nombre no fue casual: nació de la aspiración de dejar atrás la violencia, construir estabilidad y un asentamiento duradero.
Mientras La Paz ya llevaba siglos de historia, a miles de kilómetros se vivía la Segunda Guerra Mundial. De entre sus cenizas nació la icónica “Paloma de la paz“, pintura inspirada en el pasaje de la Biblia. En esta obra, Pablo Picasso también dejaba un mensaje claro: después de la devastación, la humanidad debía elegir la paz.
Fue en 2003 cuando el pasaje bíblico, la historia y la identidad paceña se unieron en el Malecón de La Paz con la colocación de la escultura de una paloma de bronce de 2.5 metros de altura y una tonelada de peso, que fue creada por el maestro mexicano Juan Soriano.

Apropiación de La Paloma de La Paz: unión de historia y arte
Para el escultor sudcaliforniano Salvador Rocha, “La Paloma de La Paz” es una de las obras de arte más emblemáticas que hay en el Malecón paceño, pues, dice, engloba toda la lucha histórica por la paz y la esencia de quienes habitan la región sudcaliforniana.
“Yo creo que ya es toda una cultura sudcaliforniana. Esa tranquilidad que siempre a los sudcalifornianos nos ha dado … Esa combinación del mar y del desierto, esa tranquilidad, esa luz, todo eso que hay aquí en Baja California Sur, le da a uno toda esa tranquilidad. Yo he andado en varias partes y la tranquilidad que se vive aquí, a pesar de que ya hay mucho carro, a pesar de que ya hay mucho movimiento, se sigue respirando esa paciencia, esa tranquilidad, esa armonía”, resaltó Salvador Rocha en entrevista con CPS Noticias.
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Asimismo, el escultor sueña con que la tranquilidad de la ciudad prevalezca a pesar de la llegada de nuevos habitantes y de generaciones futuras. “Entonces, los pocos sudcalifornianos que quedamos aquí seguimos encendiendo esas posibilidades, esas habilidades… Los que están llegando, ya están llegando como llegaron nuestros antepasados: ellos se están integrando a Baja California Sur y ese pensamiento, yo pienso que sí va a ir entrando y nos van a ir entendiendo”, expresó.

Hoy, la escultura de la Paloma de la Paz está apostada frente al mar sudcaliforniano, entre palmeras, ciclistas y familias que pasean al atardecer, a quienes les recuerda que esta ciudad lleva en su nombre y en su historia la decisión de apostar por la calma y una vida mejor.
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