Los milenarios petroglifos que narran la historia de Baja California Sur

El estado de Baja California Sur resguarda una de las mayores riquezas arqueológicas de Norteamérica gracias a sus milenarios petroglifos, los cuales fueron plasmados por grupos indígenas como los cochimíes, guaycuras y pericúes. Estos grabados en roca tienen una antigüedad que alcanza hasta los 7,500 años y se localizan principalmente en zonas protegidas como la sierra de San Francisco, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Este arte rupestre es un testimonio invaluable de la vida de los antiguos californios en un entorno semidesértico.
La distribución de estos vestigios se extiende por puntos estratégicos cerca de la carretera federal 1, también conocida como carretera Transpeninsular, facilitando el acceso a sitios como el Valle de los Cirios, donde existen más de 200 puntos con arte rupestre. En esta región, lugares como Piedras Pintas y Cataviña destacan por la complejidad de sus diseños. El análisis de carbono 14 confirma que estas obras son de las más antiguas del continente, preservando figuras de venados, cabras y complejas figuras humanas que aún asombran a los visitantes.
Los expertos señalan que el entorno seco ha permitido que los petroglifos se mantengan en excelentes condiciones a pesar del paso de los milenios. Las técnicas utilizadas involucraban materiales orgánicos y minerales para crear representaciones de soles, alacranes y espirales, símbolos que formaban parte de su sistema de creencias. La relevancia de estos sitios radica en que son el espejo de la cosmogonía de los antepasados de los cochimíes.
El arte rupestre del “Gran Mural” en la sierra de San Francisco funciona como un centro neurálgico para el estudio de las civilizaciones antiguas. En Pintas de Cruz, por ejemplo, se pueden observar agrupaciones de rocas grabadas a lo largo de 1.5 kilómetros, donde sobresalen figuras populares como “La Codorniz”. Aunque Cataviña se encuentra en el estado vecino, comparte la misma tradición cultural de grabados que incluyen venados, cabras y otros elementos de la fauna local.
La técnica bicolor empleada por los antiguos habitantes utilizaba roca molida mezclada con sustancias naturales, permitiendo que las figuras humanas y los soles mantuvieran su visibilidad. Además de los animales, la presencia constante de alacranes y espirales sugiere un profundo vínculo con los ciclos naturales y astronómicos. Estos sitios no solo son atractivos turísticos, sino archivos históricos grabados en piedra.
Para los investigadores, el Valle de los Cirios y la sierra de San Francisco representan un legado que debe ser protegido bajo las leyes mexicanas. La preservación de estos petroglifos en Baja California Sur es fundamental para entender la evolución de las sociedades que habitaron la península mucho antes de la llegada de los colonizadores europeos.
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