¿Cómo puedo saber si un billete es falso?

Ante la circulación de efectivo en el día a día, el Banco de México (Banxico) exhorta a la población a familiarizarse con los elementos de seguridad que integran el papel moneda nacional. Para evitar ser víctima de falsificación, es fundamental que los usuarios aprendan a revisar sus billetes mediante un proceso sensorial rápido que involucra la vista y el tacto, garantizando así la validez de su dinero en apenas unos instantes.
El organismo central indica que la verificación no requiere de equipo complejo, sino de la aplicación de tres acciones básicas: tocar, mirar y girar. En primera instancia, se debe percibir la textura del papel, la cual es distinta al papel bond común. Al manipular la superficie, es posible sentir los relieves sensibles al tacto, ubicados estratégicamente en textos y personajes, los cuales son una de las primeras barreras contra la reproducción ilegal.
Posteriormente, la inspección visual a contraluz revela componentes cruciales. Se destaca la presencia de la marca de agua, el hilo microimpreso y el hilo de seguridad, elementos que deben ser visibles por ambas caras de la pieza. Asimismo, se debe prestar atención al registro perfecto, donde las imágenes del anverso y reverso coinciden exactamente al ser observadas contra una fuente de luz, confirmando la legitimidad de los billetes.
Otro aspecto vital en la fase de observación es la ventana transparente, presente en las denominaciones de polímero, y el folio creciente, donde los números del serial aumentan de tamaño consecutivamente. En algunos casos, se puede identificar un número oculto que requiere de un punto de luz específico para hacerse visible, sumando capas de seguridad que dificultan la falsificación.
Al realizar el movimiento de girar la pieza, el usuario debe notar efectos dinámicos inconfundibles. El Banco de México señala que elementos como la denominación multicolor y el hilo dinámico o 3D cambian de tonalidad o presentan movimiento interno al inclinar el papel. Este comportamiento visual es extremadamente difícil de replicar en copias apócrifas y sirve como un distintivo inmediato de autenticidad.
Para quienes deseen una revisión más exhaustiva, se sugiere el uso de herramientas adicionales como lentes de aumento. Con estos instrumentos, es posible leer los textos microimpresos y apreciar los fondos lineales que componen el diseño intrincado de la moneda, detalles que suelen perderse o empastarse en una reproducción de baja calidad.
De igual forma, la utilización de luz ultravioleta, conocida popularmente como luz negra, permite observar características de fluorescencia en el reverso de los billetes. Bajo esta iluminación, ciertas tintas y fibras brillan, proporcionando una prueba forense adicional sobre el origen lícito del papel moneda que se tiene en mano.
La institución financiera subraya que conocer estos detalles empodera al ciudadano. Se puntualiza que la verificación es un hábito que protege la economía personal y colectiva, impidiendo que el flujo de efectivo ilegal merme la confianza en el sistema monetario nacional.
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