California bajo alerta por frío extremo: millones en riesgo por temperaturas inusuales

Una advertencia por frío extremo encendió las alertas en amplias regiones de California, donde millones de personas enfrentarán temperaturas inusualmente bajas entre la noche del 8 de enero y la mañana del 9, un escenario poco común para un estado acostumbrado a inviernos más moderados y que ahora obliga a activar protocolos de prevención en salud, infraestructura y agricultura.
La magnitud del fenómeno alcanza a más de cuatro millones de residentes distribuidos en zonas urbanas y rurales del centro y norte del estado, desde la bahía de San Francisco y el valle de Santa Clara hasta áreas agrícolas como Salinas, Carmel y sectores del condado de Monterey, regiones donde el descenso térmico impacta tanto la vida cotidiana como la economía local.
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Las previsiones meteorológicas anticipan mínimas cercanas a los -2 grados Celsius en áreas interiores y registros apenas por encima del punto de congelación en otras regiones densamente pobladas, niveles que se sitúan entre ocho y diez grados por debajo del promedio habitual de enero, una anomalía que refuerza la gravedad de la advertencia emitida.
El riesgo sanitario se concentra en poblaciones vulnerables, particularmente personas en situación de calle, adultos mayores, niños pequeños y pacientes con enfermedades crónicas, para quienes la exposición prolongada al frío puede derivar en hipotermia, complicaciones respiratorias o cardiovasculares, e incluso desenlaces fatales durante las horas nocturnas.
El impacto del frío también se extiende al sector agrícola, uno de los pilares económicos de California, donde cultivos sensibles como hortalizas, fresas, lechugas y cítricos enfrentan la amenaza de heladas capaces de provocar pérdidas significativas en cosechas y daños en sistemas de riego y almacenamiento.
La infraestructura doméstica y municipal figura entre los puntos críticos, con especial atención en la posible congelación de tuberías en viviendas y comunidades rurales, una situación que puede generar interrupciones en el suministro de agua potable y costos elevados de reparación en un corto periodo de tiempo.
Ante este escenario, las autoridades han insistido en medidas preventivas básicas pero cruciales, como el uso responsable de calefactores, la protección de instalaciones expuestas, el resguardo de mascotas y ganado, y la identificación de centros de abrigo para quienes carecen de vivienda o calefacción adecuada.
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El fenómeno se explica por patrones atmosféricos de alta presión que han permitido el desplazamiento de masas de aire frío hacia el sur del estado, una configuración poco frecuente pero no inédita, que pone a prueba la capacidad de respuesta de los gobiernos locales y los servicios de emergencia.
Aunque los pronósticos indican una recuperación gradual de las temperaturas a partir del 10 de enero, las autoridades mantienen la vigilancia ante la posibilidad de nuevos episodios de frío intenso durante el resto del invierno, subrayando que la prevención y la información oportuna siguen siendo la principal defensa frente a este tipo de eventos extremos.
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