WhatsApp entra en la mira de la Comisión Europea y será una de las tecnológicas más fiscalizadas

WhatsApp, una de las aplicaciones de mensajería más utilizadas en el mundo y propiedad de Meta, entró formalmente en el radar regulatorio de la Unión Europea. La decisión se da tras comprobar que sus funciones de difusión pública, como los canales, superan el umbral de usuarios establecido por el Reglamento de Servicios Digitales (DSA), normativa creada para controlar el poder de las grandes tecnológicas.
Con esta designación, la plataforma queda sujeta a mayores obligaciones legales, entre ellas la evaluación de riesgos sistémicos, la prevención de la difusión de contenidos ilegales, la lucha contra la desinformación y una mayor rendición de cuentas ante las autoridades europeas.
Aunque los mensajes privados continúan protegidos por el cifrado de extremo a extremo, la Comisión considera que los espacios de comunicación masiva dentro de WhatsApp pueden tener un impacto directo en la opinión pública, procesos democráticos y cohesión social, especialmente en contextos electorales o de crisis.
Para expertos en política digital, esta decisión marca un nuevo momento en la relación entre gobiernos y plataformas tecnológicas. “La UE está enviando un mensaje claro: ninguna red social, por más cotidiana que parezca, está fuera del escrutinio cuando su influencia social es tan grande”, señalan analistas en regulación tecnológica.
Meta tendrá un plazo determinado para adaptar sus políticas internas a las nuevas exigencias. De no cumplirlas, se expone a sanciones millonarias, lo que refuerza la intención europea de frenar los abusos de poder digital y garantizar un entorno más seguro para los usuarios.
Un precedente global en la regulación de plataformas digitales
La inclusión de WhatsApp en esta lista no solo tiene implicaciones para Europa, sino que sienta un precedente internacional. Países de América Latina, incluido México, observan con atención este modelo regulatorio, ante el creciente debate sobre el papel de las redes sociales en la desinformación, la privacidad y la manipulación de audiencias.
En un mundo donde las plataformas digitales influyen cada vez más en la vida política y social, la decisión de la Comisión Europea refuerza la idea de que el poder tecnológico también debe rendir cuentas, incluso cuando se trata de aplicaciones que millones de personas usan todos los días.
- Únete AQUÍ a nuestro canal de WhatsApp TRIBUNA DE MÉXICO
- Síguenos en Facebook, nos encuentras como Tribuna de México