Empleo digno, eje de los cambios laborales del 2025, allanan el camino para 2026

La política laboral mexicana cerró 2025 con una serie de reformas y propuestas que, según especialistas consultados, tendrán impacto directo en el empleo formal y las condiciones laborales en 2026. El eje de la agenda fue el impulso de un “trabajo digno”, concepto que contempla mejores condiciones, derechos y regulación del entorno laboral en el país.
Los cambios en 2025 incluyeron la entrada en vigor de la Ley Silla, el reconocimiento del derecho al descanso y la regulación del trabajo en plataformas digitales, además de reformas orientadas a inspecciones de igualdad salarial y el anuncio de ajustes al salario mínimo para 2026.
Los cambios continuarán en 2026, con atención puesta en dos reformas principales: la reducción de la jornada laboral y una reforma para ampliar la definición de violencia laboral más allá del acoso y hostigamiento sexual. Ambas medidas, si avanzan, influirán de forma directa en el empleo y la estructura de organizaciones en todos los sectores productivos.
Especialistas destacan que la agenda de reformas presentada durante 2025 responde tanto a la necesidad de elevar la calidad de vida de las personas trabajadoras como a la competitividad del talento, acercándose al ideal de trabajo digno definido internacionalmente.
Entre más de 270 iniciativas presentadas, figuran propuestas como la “Ley Vaso de Agua” para garantizar acceso al agua en centros de trabajo, permisos remunerados por motivos de salud mental y cuidado de mascotas, así como iniciativas para mayor transparencia en procesos de reclutamiento.
Analistas del mercado laboral prevén que 2026 podría ofrecer un entorno económico más favorable para la creación de empleos, apoyado tanto por la actividad económica proyectada como por el evento global del Mundial de Fútbol, que generará oportunidades de empleo temporal.
Además, el debate sobre la reducción de la jornada laboral — planteada para mejorar productividad y calidad de vida — se mantendrá como tema relevante durante 2026, especialmente en el contexto de política pública y negociación entre sectores empresariales y representantes de trabajadores.
Mientras el país transita hacia nuevas normas y ajustes, empresas y empleadores deberán organizar sus estrategias para adaptarse a este entorno cambiante, que promete reconfigurar el mercado laboral y las condiciones de trabajo en 2026.