Guardianas del Conchalito piden respeto a espacio comunitario en El Mogote

Las Guardianas del Conchalito, colectivo de mujeres reconocido por su trabajo de restauración ambiental en el estero El Conchalito, emitieron un llamado a la ciudadanía para respetar la palapa ubicada en la zona de El Mogote, tras detectar destrozos y acumulación de basura que afectan directamente sus labores comunitarias.
De acuerdo con el pronunciamiento, la palapa es de uso exclusivo del grupo y está destinada a actividades de acuacultura, conservación y educación ambiental. El uso indebido del espacio, señalan, ha generado daños que comprometen el esfuerzo sostenido que realizan para proteger el entorno y mantener las condiciones necesarias para sus proyectos.
Un espacio clave para la conservación
Las Guardianas del Conchalito subrayan que la palapa forma parte de su infraestructura operativa. “Cuidar los espacios comunitarios es responsabilidad de todas y todos”, enfatiza el mensaje, en el que solicitan apoyo y comprensión para preservar el sitio en buenas condiciones y evitar afectaciones futuras.
El llamado ocurre en un contexto en el que el colectivo mantiene actividades permanentes de acuacultura sostenible, particularmente el cultivo de ostión, con el objetivo de diversificar la economía local y reducir la presión sobre especies como el callo de hacha.
El trabajo de las Guardianas del Conchalito ha sido documentado por su impacto: El estero El Conchalito pasó de ser un área degradada a un ecosistema en recuperación, con retorno de vida marina y avistamiento de aves. Esta transformación se logró mediante acciones de restauración, vigilancia comunitaria y educación ambiental.
Además, el colectivo impulsa ecoturismo educativo, con recorridos guiados de kayak y senderismo, así como actividades de observación de aves, que buscan sensibilizar a visitantes y residentes sobre el valor del estero y su conservación.
Referente nacional de conservación comunitaria
Las Guardianas del Conchalito son consideradas un referente nacional e internacional de mujeres liderando procesos de conservación comunitaria. Han compartido su experiencia con otras comunidades y organizaciones, pese a enfrentar presiones urbanas y limitaciones de apoyo legal e institucional.
El llamado a respetar la palapa, explican, no es una restricción al uso público del entorno, sino una medida para proteger un espacio de trabajo esencial para la continuidad de proyectos que han demostrado resultados ambientales y sociales en La Paz.
Las integrantes reiteraron su invitación a la ciudadanía a cuidar, respetar y apoyar los espacios comunitarios, como parte de una corresponsabilidad para preservar los ecosistemas costeros de Baja California Sur.
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