Guillermo del Toro y Frankenstein, deslumbran en Festival de Venecia

Foto AFP
Con una proyección que inició entre expectativa y aplausos, Guillermo del Toro presentó en el Festival de Venecia su más ambicioso proyecto: Frankenstein. El cineasta mexicano cumplió un sueño que lo ha acompañado desde la infancia y que ahora llega a la gran pantalla como una película cargada de emoción, estética barroca y una lectura íntima sobre la relación entre padres e hijos.
El director confesó que desde los siete años comenzó su obsesión con la criatura de Mary Shelley y que, con el tiempo, se convirtió en una especie de religión personal. Después de décadas de espera, aseguró que su carrera entera fue una preparación para este momento, en el que cada idea previa funcionó como un aprendizaje destinado a dar forma a esta película.
En conferencia de prensa, el cineasta explicó que en Frankenstein encontró un paralelismo con su propia vida, sobre todo tras convertirse en padre. Esa experiencia lo llevó a pensar en “Víctor” y en la criatura como metáforas de una segunda relación filial. Aseguró que este proyecto no habría tenido el mismo significado si lo hubiera realizado 30 años atrás, cuando carecía de la madurez personal y profesional que hoy lo respalda.
El elenco principal incluye a Jacob Elordi como el monstruo y a Oscar Isaac en el papel del doctor Víctor Frankenstein, ambos dirigidos bajo la mirada detallista de Del Toro. El actor australiano describió a la criatura como un recipiente de toda su esencia, mientras que Isaac relató que asumió su rol tras un proceso de conexión profunda con el material, iniciado en una conversación íntima con el director.
El estreno, recibido con aplausos aunque sin ovaciones, destacó por el esmero visual y narrativo, reflejo del particular estilo de Guillermo del Toro. El propio director bromeó durante la presentación sobre la presión creativa, señalando que tras cumplir su objetivo experimenta una especie de “depresión postparto”, aunque lo dijo entre risas y buen ánimo.
Sobre la distribución, aclaró que la película será proyectada primero en cines antes de llegar a Netflix, aunque reconoció que siempre busca mayor alcance en salas. Para él, la batalla por el cine no solo se centra en el tamaño de la pantalla, sino en la magnitud de las ideas y del hambre artística que cada creador aporta al séptimo arte.
Con Frankenstein, Guillermo del Toro no solo marca un hito personal, sino que también ofrece un reto para la industria: lograr que un proyecto destinado a millones de pantallas conserve la esencia del cine como experiencia colectiva.
La presentación concluyó con momentos de humor, frases en italiano y un enérgico “Ci vediamo pronto”, que reflejó el entusiasmo de un creador que finalmente materializó su obsesión más duradera en la película que soñó desde la niñez.
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