La decisión soberana de obedecer a Trump

Según la traducción que hace Antonio Guzmán Guerra del libro Historia de la Guerra del Peloponeso, escrita por Tucídides, “Los poderosos hacen lo que pueden y los débiles sufren lo que deben”
Los mexicanos sufrimos lo que debemos porque Estados Unidos nos ordenó cortar el suministro de petróleo al hermano pueblo cubano y, por arte de magia, las “causas humanitarias” que habían justificado nuestros envíos desaparecieron, y la Presidenta de México tomó la decisión soberana de obedecer a Trump.
Kevin Spacey, interpretando al personaje Frank Underwood en la serie House of Cards, popularizó mundialmente una expresión recurrente del realismo político moderno que señala “O estás en la mesa o estás en el menú”
Estados Unidos nos advirtió que vigilaría y combatiría por aire y por tierra a los cárteles terroristas mexicanos y, por arte de magia, terminaron las arengas invocando al himno nacional, apelando a la soberanía y anteponiendo la Constitución. La Presidenta de México cayó en cuenta de que hemos estado y estamos en el menú y no en la mesa de Trump.
En el reciente Foro Económico Mundial de Davos, Suiza, el Primer Ministro de Canadá, Mark Carney, utilizó la metáfora referida a un ensayo del pensador checo Václav Havel, señalando que los países que quisieran salir del viejo régimen mundial y entrar al nuevo orden internacional, deberían “Quitar el letrero en la ventana”.
Estados Unidos construye el muro fronterizo; implementa una política de tolerancia cero en la frontera; obliga a que México hospede a los migrantes y solicitantes de asilo; declara Emergencia Nacional en la frontera; se retira del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP); impone aranceles al acero y al aluminio; designa a los cárteles mexicanos como Organizaciones Terrorista Extranjeras; impone aranceles del 25% a todas las importaciones mexicanas; amenaza con ataque de drones y acciones militares contra cárteles; emite restricciones de viajes y sanciones a políticos mexicanos; ordena movimientos militares cerca de México y amenaza con intervenciones; nos obliga a entregarle el agua de un convenio leonino; sobrevuela nuestro espacio aéreo; navega por nuestro mar territorial; detiene arbitrariamente a connacionales en su país; nos obliga a imponer aranceles a productos chinos; nos exige entrega de reos mexicanos; y hasta hace detenciones en nuestro país. Ante ello, la Presidenta de México no ha movido el letrero de la ventana porque los mexicanos estamos, como hace décadas, “flojitos y cooperando.”
YM