Melania Trump rompe el molde: el documental que convierte a la primera dama en marca global

La figura de la primera dama de Estados Unidos entra en una nueva etapa con el estreno de Melania, un documental que transforma lo que durante décadas fue un espacio de discreción institucional en un producto cinematográfico de alto valor comercial y político, justo en el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca.
Lejos de la tradición no escrita que reservaba la vida privada de las primeras damas para memorias publicadas al final de los mandatos, Melania Trump decidió tomar el control de su propia narrativa en tiempo real, produciendo una película que retrata los 20 días que rodearon la transición presidencial y que convierte ese proceso en un espectáculo cuidadosamente curado.
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El proyecto marca un giro deliberado en su estrategia pública. Melania Trump, conocida por su perfil reservado, asumió un rol activo como productora ejecutiva, con control editorial total sobre el contenido, la posproducción y la promoción, una decisión que ella misma ha defendido como un ejercicio de autonomía personal y de manejo consciente de su imagen.
El documental, dirigido por Brett Ratner, llega rodeado de polémica y expectativa. Ratner regresa al primer plano tras años de ausencia luego de acusaciones de conducta sexual inapropiada que él ha negado, y fue elegido, según la propia Melania, por su capacidad para traducir su visión sin concesiones narrativas.
El estreno no ha pasado desapercibido. Con funciones simultáneas solo por invitación en 21 ciudades y una alfombra roja en el Kennedy Center —rebautizado recientemente con el nombre de Donald Trump—, la presentación reúne a figuras del gabinete, celebridades menores y personajes controvertidos, en un evento que mezcla política, espectáculo y poder económico.
El tamaño de la apuesta es inusual incluso para los estándares de Washington. Melania Trump y su equipo aseguraron un acuerdo de 40 millones de dólares con Amazon MGM Studios, acompañado de un presupuesto de marketing cercano a los 35 millones, una cifra que convierte a Melania en uno de los documentales políticos más costosos de la historia reciente.
El contenido permanece bajo estricto hermetismo. No hubo proyecciones anticipadas para la prensa y la sinopsis apenas promete imágenes exclusivas de reuniones clave, conversaciones privadas y espacios nunca antes vistos. Aun así, el elenco sugiere los ejes narrativos: moda, familia, diplomacia internacional, fe religiosa y el funcionamiento interno del ala este de la Casa Blanca.
La película también funciona como una prueba estratégica para Amazon. Aunque se prevé que el estreno en cines recaude entre 2 y 5 millones de dólares en su primer fin de semana, la verdadera apuesta está en el streaming y en una docuserie adicional de tres partes que Prime Video ya tiene comprometida, en un contexto donde las plataformas buscan acercarse a la Casa Blanca.
El lanzamiento ocurre, además, en un momento políticamente incómodo. Mientras el país reaccionaba con indignación a un tiroteo mortal en Minneapolis, la Casa Blanca albergaba una proyección privada del documental con ejecutivos de las principales empresas tecnológicas, una imagen que subraya la tensión entre poder, narrativa y percepción pública.
Más allá de su rendimiento comercial, Melania reabre un debate de fondo: si es legítimo que una primera dama en funciones capitalice su posición. Aunque existen precedentes históricos, nunca con esta escala ni con una estrategia tan explícita. El documental no solo cuenta una historia personal, sino que redefine el rol de la primera dama en una era donde la política, el entretenimiento y los negocios ya no caminan por separado.
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