Ocupación hotelera en Playa del Carmen alcanzó el 60% entre navidad y año nuevo

Playa del Carmen inició el año con una ocupación hotelera cercana al 60%, sostenida principalmente por el turismo local y la llegada constante de visitantes canadienses, en un contexto marcado por los frentes fríos del norte que modifican temporalmente la franja de playa. El comportamiento confirma la capacidad del destino para mantener flujo turístico aun en condiciones climáticas adversas.
La presencia de los llamados “nortes” ha reducido el espacio de playa disponible debido a los fuertes vientos que arrastran la arena mar adentro, una situación recurrente durante el invierno en el Caribe mexicano. Pese a ello, la actividad turística no se ha detenido y los visitantes continúan bajando a la costa, aprovechando los tramos de playa que permanecen accesibles.
La operación de restaurantes de playa refleja este equilibrio entre clima y demanda. Prestadores de servicios estiman que durante los próximos quince días la actividad se mantendrá alrededor de 70%, un nivel considerado positivo para la temporada, especialmente ante la ausencia de sargazo, un factor que suele afectar con mayor severidad la experiencia turística.
El cierre de 2025 dejó un balance moderadamente favorable en ocupación, con niveles que oscilaron entre 60% y 70%, impulsados por el mercado nacional y el canadiense. Para enero, aunque los nortes han limitado el litoral, el movimiento de turistas se mantiene visible y constante, lo que permite sostener la actividad económica local.
La expectativa para las primeras semanas del año apunta incluso a picos de entre 70% y 80% de actividad en restaurantes y servicios turísticos, gracias a que los visitantes aprovechan al máximo el espacio disponible. Este comportamiento refuerza la percepción de que Playa del Carmen conserva atractivo más allá de la condición puntual de sus playas.
Los cambios en la dirección del viento también juegan a favor del destino. Con la llegada de los surestazos, la arena suele regresar de manera natural, permitiendo la recuperación gradual de la playa. No obstante, el sector anticipa una baja estacional en la afluencia turística hacia niveles de 40% a 50%, un ajuste considerado normal hasta el repunte esperado en Semana Santa.
En contraste con la relativa estabilidad turística, el sector restaurantero de Quintana Roo enfrenta un escenario más complejo. Al cierre del año, la derrama económica fue 17% menor que en 2024, una caída que coloca a 2025 como el periodo más difícil desde la pandemia, pese al incremento en el número de turistas.
Leer más: Mar del Plata enfrenta su peor crisis hotelera en 20 años y enciende alertas para este 2026
El impacto económico se refleja en el cierre definitivo de al menos 15 restaurantes durante el año, sin que las nuevas aperturas lograran compensar esa pérdida. La ocupación en establecimientos de alimentos se mantuvo por debajo del 70% en la primera semana de diciembre y apenas alcanzó el 80% en la segunda, evidenciando que el flujo turístico no se ha traducido en un repunte proporcional del consumo.
Únete AQUÍ a nuestro canal de WhatsApp TRIBUNA DE MÉXICO