Sheinbaum impulsa mediación con Cuba y abre un flanco turístico que amenaza a Cancún y Riviera Maya

La presidente Claudia Sheinbaum promueve a México como mediador entre Estados Unidos y Cuba, una estrategia que podría facilitar la apertura de la isla a grandes cadenas hoteleras estadounidenses, pero amenaza con restar inversiones y turistas a Cancún y Riviera Maya
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La presidente Claudia Sheinbaum ha comenzado a perfilar a México como mediador entre Estados Unidos y Cuba, una jugada diplomática que, más allá del discurso de estabilidad regional, abre un escenario con consecuencias directas para el turismo mexicano, en particular para Cancún y la Riviera Maya, principales polos del Caribe nacional.

La mediación promovida por el gobierno mexicano apunta a facilitar un entendimiento entre la administración de Donald Trump y el régimen cubano que controla Raúl Castro, con la expectativa de un eventual deshielo económico. Entre los efectos más relevantes se encuentra la posible apertura de Cuba a grandes cadenas hoteleras estadounidenses, hoy prácticamente excluidas del mercado isleño.

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El eventual desembarco de marcas hoteleras de Estados Unidos en destinos como La Habana o Varadero implicaría un cambio profundo en el mapa turístico del Caribe. Cuba competiría de manera directa con Quintana Roo por el mismo perfil de viajero: el turista norteamericano, que representa el mercado más importante, constante y rentable para Cancún y la Riviera Maya.

El interés de los grandes inversionistas hoteleros podría desplazarse hacia la isla ante un nuevo horizonte económico, restando atractivo a proyectos en el Caribe mexicano. Este riesgo se vuelve más sensible en un contexto donde Cancún y Riviera Maya ya enfrentan ajustes por la pérdida de viajeros en años recientes y por la creciente competencia regional.

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La postura del gobierno de Sheinbaum resulta especialmente controvertida porque coincide con concesiones políticas hacia Washington, como el freno a la venta de petróleo a Cuba, una medida alineada con las exigencias estadounidenses. Esto ocurre mientras la presidente sostiene públicamente un discurso de defensa de la soberanía nacional frente a presiones extranjeras.

El giro geopolítico que se perfila para Cuba se acelera tras la captura de Nicolás Maduro y el nuevo equilibrio de poder en Venezuela, donde Delcy Rodríguez ha asumido un rol central. Este reacomodo regional busca reactivar una isla cuyo turismo se desplomó a niveles mínimos, con efectos colaterales en destinos competidores como los mexicanos.

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En paralelo, el régimen cubano ha endurecido el control interno con restricciones severas: prohibición de venta de gasolina, limitación del uso de vehículos, supresión del transporte público y cierre de espacios de ocio. Estas medidas de contención anticipan un periodo de parálisis social que convive con negociaciones externas para atraer capital turístico.

Dentro de este tablero, figuras como Alejandro Castro Esprín, hijo de Raúl Castro, y actores de inteligencia estadounidense mantienen canales de diálogo que podrían redefinir el futuro económico de Cuba. De concretarse, el impacto no se limitaría a la isla, sino que reconfiguraría los flujos turísticos del Caribe, con consecuencias directas para Cancún y la Riviera Maya.

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Autor

  • Carlos Puelma

    Soy Lic. Informático y Lic. en Mercadotecnia con Maestría en Marketing Digital. Me especializo en SEO para medios de comunicación desde 2003. Me encanta viajar y recorrer el mundo cada vez que tengo la oportunidad. He tenido la fortuna de conocer más de 40 países en los 5 continentes, por lo tanto, me reconozco como un verdadero nómada digital.

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