Tren Maya gastará hasta 16.8 millones en promoción internacional pese a no generar utilidades

La apuesta del Tren Maya por posicionarse en el mercado turístico internacional contrastará este año con su realidad financiera: sin reportar utilidades, destinará hasta 16.8 millones de pesos —cerca de un millón de dólares— para montar stands en ferias nacionales e internacionales durante 2026. El proyecto, administrado por la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), formalizó una adjudicación directa a la empresa CREA, filial de CIE, para diseñar, producir e instalar los espacios promocionales.
La decisión se tomó mediante un proceso de adjudicación directa realizado el 19 de enero, en el que la Coordinación General de Recursos Materiales y Servicios Generales del Tren Maya notificó a CREA su selección tras una investigación de mercado. El contrato será abierto, con un monto mínimo de 6.9 millones de pesos y un techo de 16.8 millones, bajo el argumento de que la empresa posee derechos exclusivos de uso de la marca México para comercializar espacios en encuentros turísticos.
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La estrategia arrancó en la Feria Internacional de Turismo (Fitur) en Madrid y contempla presencia en el Tianguis Turístico de Acapulco, además de eventos internacionales como ITB en China, Top Resa en Francia y WTM en Reino Unido. En el ámbito nacional, se prevé participación en ferias como la Internacional de Yucatán, Xmatkuil. La Sedena sostiene que esta inversión permitirá identificar mercados objetivos, incrementar pasajeros y detonar negocios vinculados al proyecto.
El despliegue promocional ocurre mientras el Tren Maya enfrenta cuestionamientos sobre su modelo de negocio. Con frecuencias limitadas —en algunos tramos apenas una corrida diaria— el servicio no resulta competitivo para el turista hospedado en complejos todo incluido de la Riviera Maya, quien tendría que asumir traslados terrestres de entre 50 y 100 dólares para llegar a la estación, reorganizar itinerarios y, en muchos casos, pagar una noche adicional o regresar por otro medio.
El diseño operativo tampoco ha logrado seducir al mercado local. Los tiempos de traslado, la logística de conexión entre estaciones y destinos finales, así como la falta de retornos prácticos el mismo día, reducen su atractivo frente a opciones ya consolidadas como el autobús o el transporte privado. La experiencia, en términos comerciales, no ha alcanzado el volumen de ocupación esperado.
La percepción pública también pesa. En sondeos informales, algunos visitantes extranjeros manifiestan reservas por los impactos ambientales atribuidos a la obra y por su operación bajo mando militar, aun cuando el personal no porte armas en funciones turísticas. La clasificación del proyecto bajo seguridad nacional ha alimentado críticas sobre opacidad en costos y gestión.
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En medio de ese escenario, la administración busca diversificar la oferta con el lanzamiento del tren gastronómico Janal, concebido como experiencia culinaria en movimiento. Este concepto se suma a las modalidades Xiinbal, de viaje regular, y P’atal, de larga distancia, con la promesa de integrar a restauranteros y hoteleros locales como escaparate cultural y gastronómico.
El desafío será convertir promoción y narrativa en pasajeros reales. Mientras la Sedena defiende que la presencia en ferias permitirá diseñar estrategias comerciales más eficaces, los números actuales muestran que el Tren Maya aún no consolida una demanda suficiente para sostener su operación con utilidades, en un proyecto que nació como emblema político y hoy busca justificar su viabilidad económica.
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