Delcy Rodríguez desconoce tutela de DC y exige la liberación de Maduro

La vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, afirmó que “el único presidente de Venezuela es Nicolás Maduro” y exigió su liberación inmediata junto a la de su esposa, Cilia Flores, en una cadena nacional que buscó enviar un mensaje de continuidad del poder y cohesión del Estado tras la captura del mandatario por Estados Unidos. El pronunciamiento se produjo en un momento de máxima tensión política y diplomática, con versiones contrapuestas entre Caracas y Washington.
La intervención de Rodríguez ocurrió al encabezar el Consejo de Defensa de la Nación, el máximo órgano constitucional en materia de seguridad y defensa, una puesta en escena cuidadosamente diseñada para subrayar que el aparato estatal venezolano sigue operando sin rupturas. La transmisión, difundida a todo el país, se convirtió en la primera respuesta institucional de alto nivel frente a los anuncios de la Casa Blanca.
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La presencia conjunta de los principales poderes del Estado reforzó esa narrativa de normalidad. En la reunión participaron el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez; el ministro de la Defensa, Vladimir Padrino; el jefe del Comando Estratégico Operacional, Domingo Hernández Lárez; el ministro del Interior, Diosdado Cabello; la presidenta del Tribunal Supremo de Justicia, Caryslia Rodríguez; el fiscal general, Tarek William Saab, así como los vicepresidentes sectoriales del gobierno.
Ese despliegue político-militar contrastó directamente con las declaraciones emitidas horas antes por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien aseguró que su país dirigiría Venezuela “hasta lograr una transición justa” y afirmó que Washington había planteado a Delcy Rodríguez asumir temporalmente el poder bajo la tutoría de la Casa Blanca. Desde Caracas, el mensaje fue de rechazo frontal a cualquier fórmula de tutela externa.
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Rodríguez sostuvo que la captura de Maduro no altera la legitimidad del Ejecutivo ni la vigencia del orden constitucional venezolano. Al insistir en que Maduro sigue siendo el jefe de Estado, buscó cerrar filas internas y enviar una señal a la comunidad internacional de que no existe un vacío de poder ni una autoridad sustituta reconocida por el gobierno.
El llamado a la calma ocupó un lugar central en su discurso. La vicepresidenta pidió a la población mantener la serenidad y enfrentar el momento en “fusión cívico-militar-policial”, un concepto recurrente del oficialismo que apela a la unidad entre sociedad, Fuerza Armada y cuerpos de seguridad frente a amenazas externas.
Al mismo tiempo, Rodríguez abrió una ventana política al reiterar la disposición del gobierno bolivariano a resolver la crisis mediante el diálogo con Washington. La mención explícita a la vía diplomática buscó equilibrar el tono firme con una señal de pragmatismo, en medio de presiones internacionales crecientes y llamados a la mediación desde distintos frentes.
El mensaje dejó claro que, para Caracas, la disputa no es solo por la liberación de Maduro, sino por la defensa de la soberanía y el reconocimiento del gobierno en funciones. La respuesta institucional marca así una nueva fase del conflicto, en la que Venezuela apuesta por mostrar cohesión interna mientras enfrenta uno de los desafíos más críticos de su historia reciente.
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