Diosdado Cabello asegura que no lograron doblegar al país tras ataque de Estados Unidos

La respuesta interna del chavismo tomó forma este sábado con un llamado directo a la calma, luego del ataque militar de Estados Unidos contra territorio venezolano y de la captura del presidente Nicolás Maduro, en un contexto de alta tensión regional y vacío de certidumbre institucional. Desde el Ministerio de Interior, Diosdado Cabello buscó enviar un mensaje de control político y social frente a un escenario que combina ofensiva externa y conmoción interna.
El señalamiento de Cabello apuntó a evitar reacciones que, a su juicio, beneficiarían al adversario, al advertir que cualquier desborde social sería funcional a los intereses de Washington. En su discurso, calificó la operación estadounidense como “criminal y terrorista”, encuadrándola dentro de una narrativa de invasión que históricamente ha servido al chavismo para cohesionar a sus bases frente a presiones externas.
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La lectura oficial del Gobierno venezolano sostiene que el objetivo central del ataque era provocar pánico y desorganización social, una meta que, según Cabello, no se materializó plenamente. El funcionario aseguró que el pueblo no respondió con huida ni caos, subrayando que la vida cotidiana se mantiene bajo control pese a la magnitud del golpe político y militar sufrido durante la madrugada.
El mensaje fue emitido en un formato cuidadosamente construido, con Cabello rodeado de hombres armados y uniformados, una escenografía que refuerza la idea de capacidad operativa del Estado en medio de la crisis. La imagen buscó proyectar fortaleza institucional y mando efectivo, en momentos en que la ausencia pública de Nicolás Maduro ha generado incertidumbre dentro y fuera del país.
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El discurso también funcionó como una advertencia interna, al recordar que el chavismo mantiene control territorial y político, y que cualquier intento de desestabilización será leído como colaboración con una fuerza extranjera. En ese marco, la insistencia en la calma no implicó pasividad, sino disciplina social frente a un escenario que el oficialismo considera de confrontación abierta.
El llamado de Cabello se inscribe en una estrategia más amplia del chavismo para contener una posible fragmentación del poder, luego de que la captura de Maduro alterara el equilibrio interno del régimen. Mantener el orden público y evitar estallidos espontáneos se ha convertido en una prioridad para un gobierno que enfrenta simultáneamente presión internacional, incertidumbre política y riesgo de movilizaciones.
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La narrativa de resistencia, reiterada por Cabello, busca ganar tiempo y preservar cohesión mientras se redefinen los pasos del poder bolivariano tras la ofensiva estadounidense. En ese sentido, el mensaje no solo fue dirigido a la población, sino también a la estructura política y militar del país, llamada a cerrar filas en una de las horas más críticas del chavismo en décadas.
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