El Niño Dios ‘buchón’ irrumpe en la Candelaria con su outfit valorado en más de 15 mil pesos

La celebración del Día de la Candelaria volvió a colocar al Niño Dios en el centro de la conversación pública, esta vez no solo por su significado religioso, sino por una reinterpretación que mezcla fe, moda y espectáculo. En el Centro Histórico de la Ciudad de México apareció una figura vestida con ropa de diseñador, bajo el llamado estilo ‘buchón’, que ha captado la atención de creyentes, curiosos y usuarios de redes sociales en plena antesala del 2 de febrero.
La imagen del Niño Dios con sudadera y pantalón Gucci, zapatos Burberry y accesorios de lujo rompe con la iconografía tradicional que suele acompañar la bendición en los templos. El conjunto, en tonos crema con el logotipo de la marca italiana al frente, fue diseñado originalmente para un bebé real de entre 10 y 12 meses y adquirido en Estados Unidos, lo que elevó el valor total del atuendo a alrededor de 15 mil pesos, sin contar la silla de madera de cedro en la que se exhibe.
El escaparate se encuentra en la calle Talavera, en el Centro Histórico, dentro del negocio Creaciones Geomany, donde la figura permanece sentada como pieza de exhibición. Ni el Niño Dios ni su vestimenta están a la venta, según explicaron los propietarios, quienes señalan que se trata de un objeto familiar con valor simbólico y devocional, no comercial, aunque su estética haya generado controversia.
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La historia detrás de la figura refuerza el componente religioso que sus dueños defienden. De acuerdo con su testimonio, el Niño Dios presentaba una fisura en el pie de la que brotaban gotas de agua, lo que fue interpretado como un hecho extraordinario. A partir de esa experiencia, decidieron honrarlo con una silla especial y vestimenta de diseñador, integrándolo como parte de su vida cotidiana y espiritual.
El fenómeno del Niño Dios ‘buchón’ contrasta con lo que ocurre en los mercados populares de la capital, donde la tradición se mantiene con mayor apego a los símbolos religiosos. En el mercado Río Blanco, en la alcaldía Gustavo A. Madero, predominan los trajes clásicos asociados a advocaciones y milagros, con precios accesibles y una oferta pensada para la bendición en las iglesias.
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Comerciantes del lugar explican que, aunque han visto pasar modas como el Niño Dios futbolista o con atuendos inspirados en personajes contemporáneos, muchos templos se resisten a bendecir imágenes que se alejan demasiado del simbolismo religioso. Por ello, la mayor demanda sigue concentrándose en los modelos tradicionales, especialmente aquellos vinculados con peticiones de salud, protección o agradecimiento.
Los precios en estos mercados varían según el tamaño de la imagen. Los trajes más pequeños, para figuras de apenas cuatro centímetros, rondan los 160 pesos, mientras que las tallas más comunes, de entre 20 y 30 centímetros, cuestan entre 450 y 550 pesos e incluyen accesorios. Modelos más elaborados, como el del Niño Dios de los Milagros o el Santo Niño de Atocha, pueden alcanzar los 650 pesos en tamaños grandes.
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Además de la ropa, la preparación para la Candelaria incluye canastas decoradas, sillas de madera y vitrinas para resguardar la imagen tras la ceremonia. Estos artículos complementarios oscilan entre los 200 y 250 pesos, reforzando una economía estacional que cada año se reactiva en torno a una de las tradiciones más arraigadas del calendario católico mexicano.
La irrupción del Niño Dios vestido de diseñador refleja cómo una costumbre con raíces bíblicas ha evolucionado hasta convertirse también en un espejo de las tendencias sociales y culturales de cada época. Entre el lujo, la devoción y el debate, la Candelaria vuelve a mostrar que la fe popular en México no es estática, sino un territorio donde conviven tradición, reinterpretación y controversia.
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