Empresarios y turistas piden menos abuso de policías en parquímetros en Playa del Carmen

La operación de los parquímetros en el centro de Playa del Carmen enfrenta señalamientos por deficiencias en señalización, difusión y tiempos de respuesta, factores que, de no corregirse, pueden afectar la movilidad urbana y la percepción del destino. El sector empresarial advirtió que el sistema requiere ajustes urgentes para cumplir su función sin convertirse en un punto de conflicto cotidiano.
Desde la óptica del Consejo Coordinador Empresarial de la Riviera Maya, el uso de parquímetros y de inmovilizadores vehiculares, conocidos como “arañas”, es una práctica común y aceptada en zonas céntricas de ciudades turísticas. Sin embargo, el problema en Playa del Carmen radica en la forma en que se comunica y se aplica el esquema, lo que genera confusión y molestias entre usuarios locales y visitantes.
La falta de señalización clara es uno de los principales puntos críticos, ya que en diversas zonas reguladas la información se limita a marcas sobre el pavimento. Esta situación complica la identificación de los espacios sujetos a pago, sobre todo para quienes no están habituados al sistema o visitan la ciudad por primera vez, incrementando el riesgo de sanciones involuntarias.
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Aunque el sistema cuenta con parquímetros físicos y una aplicación digital para realizar pagos y registrar placas, su funcionamiento no resulta intuitivo para todos los usuarios. La escasa difusión sobre el uso correcto de estas herramientas contribuye a errores frecuentes y a una experiencia negativa, especialmente en un entorno turístico donde la claridad operativa es clave.
La colocación de “arañas”, si bien es una medida legal, se ha convertido en uno de los aspectos más sensibles del esquema. Empresarios reconocen su validez como mecanismo de control, pero señalan que el proceso para retirar el inmovilizador suele ser tardado y engorroso, lo que intensifica la inconformidad de los automovilistas.
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Estas molestias no se limitan al usuario individual, ya que también impactan en la imagen urbana y comercial del centro de Playa del Carmen. En un destino que depende en gran medida del turismo, cualquier fricción innecesaria en servicios básicos como el estacionamiento puede traducirse en una percepción negativa del lugar.
Ante este escenario, el sector empresarial planteó reforzar la señalética vertical, delimitar de manera más visible las zonas reguladas y agilizar los tiempos de respuesta una vez realizado el pago correspondiente. La intención es que el parquímetro funcione como una herramienta de ordenamiento y no como un factor de desgaste para ciudadanos y visitantes.
La postura empresarial subraya que el parquímetro no debe concebirse como un problema, sino como un instrumento de movilidad que, aplicado con información clara y procesos eficientes, puede mejorar la circulación y la imagen del centro urbano, alineándose con las expectativas de una ciudad turística en crecimiento.
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