Luciano Benavides gana el Dakar por dos segundos en un final histórico marcado por un error decisivo

Luciano Benavides escribió una de las páginas más dramáticas y memorables en la historia del Rally Dakar al consagrarse campeón de la categoría motos por apenas dos segundos, una diferencia inédita tras casi medio siglo de competencia. El piloto argentino capitalizó un error de navegación de Ricky Brabec a metros de la meta y transformó lo que parecía una utopía matemática en una victoria épica que quedará grabada como una de las definiciones más ajustadas del deporte motor.
El desenlace tuvo lugar luego de 13 etapas, más de 8 mil kilómetros recorridos y 49 horas de tiempo cronometrado, un contexto que subraya la magnitud del logro. Benavides, de 30 años, llegó a la última jornada con una desventaja de 3 minutos y 20 segundos frente a Brabec, bicampeón del Dakar, quien contaba con la experiencia, la posición de largada y la ventaja estratégica para administrar el resultado.
Desde el inicio del último parcial, de apenas 105 kilómetros cronometrados, el salteño asumió el riesgo total. Salió decidido a ser fiel a su apodo, “Faster”, apostando por la velocidad pura y sin margen para especular. Ganó tres de los cuatro tramos del día, sostuvo un ritmo alto y constante, mientras su rival optó por regular, confiado en que el tiempo acumulado sería suficiente para sellar el triunfo.
La carrera cambió de manera abrupta en el kilómetro 98.4, cuando Brabec interpretó mal la hoja de ruta y tomó un desvío que lo condujo hacia el Mar Rojo. El error, mínimo en apariencia pero letal en consecuencia, obligó al estadounidense a corregir sobre la marcha, perdiendo segundos decisivos en el momento más crítico del rally.
Benavides se topó con la escena de forma inesperada. Al ver a una moto regresar en sentido contrario, pensó que se trataba de un turista extraviado. Solo al reconocer a Brabec comprendió que el Dakar estaba al alcance de su mano. Sin dudar, aceleró hasta el límite y mantuvo el impulso hasta cruzar la meta, aún sin saber si el tiempo alcanzaría para revertir la clasificación general.
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La tensión se mantuvo hasta el final. Incluso el propio Benavides cometió un pequeño error en los últimos dos kilómetros al pasarse un par de curvas, lo que añadió incertidumbre al desenlace. El resultado se confirmó instantes después: victoria por dos segundos, la diferencia más ajustada en la historia de las motos en el Dakar, una cifra que resume la brutal exigencia de la prueba.
El golpe emocional fue inmediato en ambos lados. Mientras el argentino celebraba incrédulo junto a su padre y su hermano Kevin, protagonizando incluso una caída anecdótica tras la meta, Brabec no pudo contener las lágrimas al asumir que un error de lectura había echado por tierra dos semanas de dominio. El estadounidense reconoció la dureza del desenlace y la mínima diferencia que decidió el rally.
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El triunfo también consolidó a Benavides como una figura central del motociclismo argentino. Es el primer Dakar que gana sin la presencia directa de su hermano Kevin en la categoría, dejando atrás la sombra familiar para brillar con identidad propia. Además, los Benavides se mantienen como los únicos hermanos campeones en motos en la historia del rally, un hito que refuerza su legado deportivo.
La definición confirmó una máxima histórica del automovilismo: las carreras no se ganan hasta cruzar la meta. Brabec lo tenía todo a favor, pero el Dakar volvió a demostrar que castiga cualquier distracción. Benavides, con fe, velocidad y convicción, aprovechó el único resquicio posible y lo transformó en gloria eterna.
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