México pierde autosuficiencia en carne de res y enfrenta déficit histórico

La carne de res en México registra un cambio estructural con importaciones superiores a las exportaciones, poniendo fin a más de una década de superávit comercial y desafiando la producción nacional.
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México ha perdido su autosuficiencia en carne de res, según un análisis reciente del Grupo de Consultores de Mercados Agrícolas (GCMA), marcando un giro en la balanza comercial del país luego de más de diez años con superávit en este rubro.

Los datos muestran que las importaciones de carne de res ya superan a las exportaciones mexicanas, una tendencia impulsada por factores macroeconómicos, menor disponibilidad de ganado y una reducción en la producción primaria nacional. Este desequilibrio se traduce en una balanza comercial negativa para un sector que históricamente había sido punto de fortaleza para la economía agroalimentaria mexicana.

Expertos señalan que un tipo de cambio más competitivo para la compra de productos en el extranjero y la caída del envío de ganado en pie a Estados Unidos han sido componentes clave en este cambio estructural. La suspensión de exportaciones de becerros vivos y las restricciones sanitarias han reducido las divisas generadas por el sector y la oferta de ganado para sacrificio.

El consumo interno de carne de res también está bajo presión: estudios sectoriales prevén una caída en la demanda durante 2026, afectada por incrementos de precios y cambios en la política de importaciones, que ahora incluye cupos y aranceles más estrictos.

A nivel de producción, la caída en el sacrificio de animales registrada tanto en plantas Tipo Inspección Federal (TIF) como en rastros municipales refleja la menor disponibilidad de ganado y la creciente dependencia de mercados extranjeros para satisfacer la demanda local.

Aunque las exportaciones totales de cárnicos mostraron un crecimiento en valor gracias a mejores precios internacionales, el volumen de carne exportada no ha logrado mantenerse al ritmo de las importaciones, que han crecido más del 20% en valor.

El reto para México, de acuerdo con analistas del sector, es recuperar inventarios ganaderos, fortalecer la producción nacional y equilibrar la dependencia externa sin perder competitividad, mientras socios comerciales como Estados Unidos, Brasil y Canadá consolidan su papel como principales proveedores.

Este giro en la dinámica de la carne de res en México sitúa al país ante un desafío crítico: adaptar su marco productivo y comercial para garantizar la seguridad alimentaria y preservar una industria que durante años fue clave en su balanza comercial.

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