Vacuna contra el sarampión: protege a tus hijos y evita complicaciones graves

El sarampión es una enfermedad viral que se transmite con gran facilidad a través de gotitas de saliva, al toser, estornudar o hablar cerca de una persona infectada. Aunque a veces se confunde con un simple resfriado, puede generar complicaciones graves, especialmente en niños pequeños, personas con defensas bajas y adultos no vacunados.
Entre las complicaciones más severas se encuentran:
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Neumonía, que puede poner en riesgo la vida.
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Otitis u otras infecciones del oído.
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Encefalitis, inflamación cerebral que puede causar daño permanente.
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Desnutrición y debilitamiento del sistema inmunológico, dificultando la recuperación.
El sarampión sigue siendo una amenaza, pero se puede prevenir completamente con la vacunación oportuna.
Cómo se transmite el sarampión
El virus del sarampión es extremadamente contagioso. Una persona infectada puede transmitirlo incluso antes de que aparezcan los síntomas visibles. Se propaga principalmente por:
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Toser o estornudar
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Hablar cerca de personas vulnerables
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Compartir utensilios o alimentos con alguien infectado
Una persona contagiada puede transmitir el virus a 95% de las personas no vacunadas que estén en contacto cercano.
Síntomas del sarampión: cómo detectarlo a tiempo
Reconocer los síntomas del sarampión de manera temprana es fundamental para buscar atención médica rápida. Entre los signos más frecuentes destacan:
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Fiebre alta que aparece primero
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Congestión nasal y tos persistente
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Ojos rojos o irritados (con fotofobia en algunos casos)
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Manchas blancas pequeñas en el interior de la boca, conocidas como “manchas de Koplik”
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Erupción cutánea que inicia en la cara y se extiende al tronco y extremidades
Detectar estos síntomas a tiempo permite aislar al paciente y evitar la propagación del virus en la comunidad.
Prevención: la vacuna como principal herramienta de protección
La vacunación es la medida más efectiva contra el sarampión. Gracias a la inmunización, se puede proteger tanto a la persona vacunada como a quienes no pueden recibir la vacuna, como bebés menores de 6 meses o personas con inmunodeficiencias.
Existen dos vacunas principales:
Vacuna triple viral (SRP)
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Protege contra sarampión, rubéola y paperas
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Aplicada en niños según el esquema básico de vacunación
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Ayuda a reducir la propagación comunitaria
Vacuna doble viral (SR)
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Indicada para adolescentes y adultos que no han recibido la vacuna
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Recomendada cuando no hay certeza de esquemas completos
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Refuerza la protección y evita brotes en escuelas, universidades y espacios de trabajo
La vacunación completa permite controlar rápidamente los brotes y evitar complicaciones graves.
Quiénes deben vacunarse y en qué edades
Para una protección óptima, deben vacunarse:
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Niños de 6 meses a 9 años, siguiendo el esquema de dosis recomendado
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Adolescentes y adultos de 10 a 49 años que no tengan cartilla de vacunación completa
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Personas que hayan estado expuestas a un brote o a un contacto con sarampión
Vacunarse protege no solo al individuo, sino a toda la comunidad, previniendo epidemias.
Recomendaciones prácticas para padres y adultos
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Revisa la cartilla de vacunación de tus hijos y la propia, asegurando que estén todas las dosis aplicadas.
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Acude al centro de salud más cercano si falta alguna dosis de la vacuna.
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Solicita información médica y orientación sobre el esquema correcto de vacunación.
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Mantén a los niños aislados temporalmente si presentan síntomas sospechosos de sarampión.
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Comparte esta información en tu comunidad para crear conciencia sobre la prevención.
La prevención salva vidas. Vacunar a tus hijos y mantener actualizados los esquemas es clave para frenar la propagación del sarampión.
Mitos y realidades sobre la vacuna contra el sarampión
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Mito: “El sarampión no es grave, es solo un resfriado con erupción.”
Realidad: El sarampión puede causar complicaciones graves e incluso la muerte en casos severos. -
Mito: “Los adultos no necesitan vacunarse si tuvieron sarampión de niño.”
Realidad: Algunas personas no desarrollan inmunidad completa; la vacuna SR refuerza la protección. -
Mito: “Las vacunas son inseguras.”
Realidad: La vacunación es segura y recomendada por la OMS; los beneficios superan ampliamente cualquier riesgo mínimo.
El sarampión sigue siendo una enfermedad altamente contagiosa que puede generar complicaciones graves, pero la vacunación oportuna y completa permite prevenirlo de manera efectiva.
Mantener al día los esquemas de vacunación en niños, adolescentes y adultos es fundamental para proteger la salud individual y colectiva, evitando brotes que puedan poner en riesgo a la comunidad.
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