Adolescentes escapan de campo de entrenamiento del crimen organizado en Sinaloa

Tres adolescentes lograron huir de un centro de adiestramiento del crimen organizado tras ser enganchados mediante redes sociales.
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La Fiscalía General de Jalisco informó que tres adolescentes lograron escapar de un presunto reclutamiento forzado por parte del crimen organizado, tras permanecer en cautiverio en un sitio no especificado en Sinaloa.

Las víctimas, quienes presentaban signos de deshidratación y crisis nerviosa, relataron haber sido reclutadas a través de la red social TikTok y por invitación de conocidos, bajo promesas de empleos bien remunerados que resultaron ser engaños para integrarlos a filas delictivas.

Los tres menores estaban reportados como desaparecidos: uno de ellos desde el 12 de octubre de 2025, el segundo el 13 de diciembre y el tercero el 8 de enero de este año. 

Los jóvenes aprovecharon un descuido de sus captores para huir de las inmediaciones de la zona serrana y buscar auxilio con elementos de la Guardia Nacional que patrullaban el área. La fiscalía explicó que los adolescentes salieron de sus domicilios, fueron llevados al estado de Zacatecas donde estuvieron varios días y después los llevaron a Sinaloa donde eran entrenados por un grupo criminal.

Las autoridades de Seguridad en Sinaloa han iniciado una carpeta de investigación para dar con el paradero de los responsables y desmantelar el centro de adiestramiento.

Reclutamiento digital: El nuevo modus operandi del crimen en México

El uso de redes sociales como TikTok e Instagram para captar a jóvenes no es un fenómeno aislado en el país. De acuerdo con datos de organizaciones civiles, el crimen organizado ha sofisticado sus tácticas de acercamiento, utilizando algoritmos para identificar perfiles de adolescentes en situaciones de vulnerabilidad económica o con intereses afines a la cultura del narcotráfico. En estados como Sinaloa, Jalisco y Michoacán, el reclutamiento forzado ha mostrado un incremento del 15% en el último año.

Antecedentes en la región indican que estos centros de entrenamiento operan en zonas de baja cobertura telefónica, dificultando el rastreo de las víctimas por parte de la Fiscalía General del Estado. Las estadísticas de seguridad pública señalan que, de cada diez menores y adolescentes reclutados, solo una mínima fracción logra evadir la vigilancia y denunciar los hechos por temor a represalias directas de las organizaciones criminales.

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