De las Olimpiadas al Narcotráfico: Arrestan a Ryan Wedding, el exatleta ligado al Cártel de Sinaloa

Imagen: Especial
En un giro dramático que ha conmocionado al mundo del deporte y la seguridad internacional, las autoridades confirmaron el arresto de Ryan James Wedding, un exatleta olímpico canadiense que pasó de las pistas de nieve a liderar una de las redes de narcotráfico más violentas de Norteamérica.
Wedding, quien representó a Canadá en los Juegos Olímpicos de Invierno de Salt Lake City 2002, fue capturado tras meses de ser catalogado como uno de los fugitivos más buscados por el FBI, acusado de dirigir una organización transnacional que transportaba toneladas de cocaína hacia Estados Unidos y su país natal.
Las investigaciones del Departamento de Justicia de EE. UU. revelan que Wedding no solo era un participante en el tráfico de estupefacientes, sino un capo de alto nivel que gozaba de la protección del Cártel de Sinaloa en México.
Bajo el alias de “El Jefe”, el exdeportista presuntamente orquestó una red logística sofisticada para movilizar cargamentos desde Colombia, pasando por territorio mexicano, hasta llegar a ciudades como Los Ángeles y Toronto.
Además del tráfico de drogas, se le vincula con múltiples asesinatos derivados de disputas por cargamentos robados, consolidando una reputación de extrema violencia.
A sus 43 años, la caída de Wedding marca el fin de una carrera criminal que, según los fiscales, se financiaba con el prestigio de su pasado como deportista de élite.
El FBI había ofrecido una recompensa de 50,000 dólares por información que condujera a su captura, destacando que su red era responsable de mover más de 60 toneladas de cocaína al año.
Junto a él, fue detenido su principal colaborador, Andrew Clark, quien también enfrenta cargos por homicidio y conspiración.
De la gloria en Salt Lake City 2002 al abismo criminal
Para dar contexto, Ryan Wedding compitió en el evento de eslalon gigante paralelo de snowboard durante los Juegos Olímpicos de 2002, terminando en el puesto 24.
Lo que en su momento fue orgullo nacional para Canadá, se transformó en una sombra cuando en 2010 fue condenado por primera vez por compra de cocaína para su distribución.
Tras cumplir una sentencia breve, Wedding no se rehabilitó; por el contrario, escaló en la jerarquía criminal.
Estadísticas de agencias de inteligencia sugieren que su capacidad para cruzar fronteras y su conocimiento de logística internacional le permitieron evadir a la justicia por más de una década mientras residía de forma clandestina en México.
La detención de este personaje subraya la creciente tendencia de organizaciones criminales mexicanas, como el Cártel de Sinaloa, de reclutar o asociarse con individuos extranjeros para facilitar operaciones en el mercado anglosajón.
La Secretaría de Salud y organismos internacionales han advertido que la pureza de la droga distribuida por la red de Wedding contribuyó a una crisis de sobredosis en Canadá.
Actualmente, se espera que el proceso de extradición de Wedding hacia Estados Unidos inicie de inmediato, donde enfrentará una posible cadena perpetua por cargos que incluyen empresa criminal continua y asesinato relacionado con el narcotráfico.
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