Esculturas del Malecón de La Paz, de símbolos de identidad a víctimas del vandalismo

En el Malecón de La Paz hay gran cantidad de esculturas que muestran la identidad de la región, sin embargo, la población no siempre les da el merecido valor y cuidado
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Esculturas del Malecón de La Paz

El Malecón de La Paz es una galería de arte que no siempre es bien apreciada y cuidada por quienes la recorren o toman como un lugar de esparcimiento o relajación.

Fue previo a la llegada del Siglo XXI que las primeras piezas empezaron a adornar el malecón que se extiende 5.6 kilómetros, desde la calle Manuel Márquez de León hasta la Playa El Coromuel.

El Jesús del Caracol, La Reina de los Mares, La Paloma de La Paz, El Viejo y el Mar, la Sirena con Delfines, el Paraíso del Mar, La Perla, La Ballena Jorobada, el Tiburón Ballena, los Tiburones Martillo, la Mantarraya, las Vaquitas Marinas, La Barca de Oro, Lanzando la Atarraya, La Mujer en Nautilus, Jacques Cousteau y los Caracoles Músicos son algunas de las obras de arte que han sido colocadas en este bello andador del Malecón de La Paz.

Al recorrer el malecón es tan común ver a algunos turistas tomando fotografías de las piezas, como ver a otras personas tomando como asientos y respaldos las bases de las esculturas. El mal uso que la población realiza de estas obras de arte y la poca seguridad ha permitido que alguna de ellas sufran más daños de los que ocasiona el simple paso del tiempo

Esculturas del Malecón de La Paz, Delfines

Salvador Rocha, el escultor más importante que tiene Baja California Sur y quien ha elaborado varias de las piezas que hay en el malecón de La Paz lamenta las afectaciones que han ocasionado los humanos.

“Sí, sí ha habido vandalismo, por ejemplo: a la Mantarraya le han tumbado la su colita como tres veces. Al Costeau le tumbaron los lentes. Creo que a otra pieza, no me acuerdo cuál tenía una medallita, se la quitaron. Había una escultura que era la más grande que estaba pegado a ¿Cómo se llama?, al Coromuel era el encuentro de dos culturas: lo prehispánico con lo moderno, entonces le quedó la ancla prehispánica, que es una piedra y el ancla moderna se le empezaron a robar en pedazos. API tuvo que llevarse lo que quedaba, pero fíjese, ¡empezaron a llevarse a los pedazos! Entonces, ¿cómo es posible que pase esto?“, cuestiona el escultor Salvador Rocha.

Esculturas del Malecón de La Paz, letrero de La Paz

Asimismo, dice que una vez que una obra de arte es colocada en un espacio público, esta se convierte en propiedad de la población y es responsabilidad de la ciudad el preservarla en perfecto estado.

“Mucha gente no aprecia, o no lo toma como de ellos, las esculturas, y creo que la mayoría debemos tomarla como de nosotros, cuidarlas porque es nuestra imagen y es lo que es del pueblo, pues de la gente ya no son de Salvador Rocha o de Octavio González. ¡No! Ya son de son de ustedes”, recalcó el artista.

Artista pide mayor cuidado y promoción para las esculturas del Malecón de La Paz

Aunque las autoridades locales contratan periódicamente a los escultores para realizar labores de conservación, para Salvador Rocha esto no es suficiente y resalta que se deberían hacer campañas de promoción de su valor y cuidado, dirigidas a la sociedad:

“Hacer una serie de video o de programas para concientizar a la gente el valor de estas piezas… lamentablemente hay gente que todavía no les cae el veinte, entonces a esa parte de la comunidad hay que estimularla para que vea como suyas las piezas y las cuiden al contrario de hacerse un daño”.

Esculturas del Malecón de La Paz, Jacques Cousteau

Desde hace más de 25 años el Malecón de La Paz ha ido compartiendo con propios y extraños su historia, esencia y la riqueza que posee esta “tierra de gigantes”. Sin embargo, la cotidianidad y permanente exposición de las esculturas ha llevado a una desvalorización en lugar de potencializar el legado que estos simbolismos dejan a las futuras generaciones. Por ello, Salvador Rocha nos invita a realizar una última reflexión:

“Para mí todas son bellas y tienen su valor, ¡y encajan! Y si ahorita, por ejemplo, haga un ejercicio: quite las piezas del Malecón, el malecón se va a ver vacío. Un día, por ejemplo, quité todos mis cuadros de aquí de la casa, ¡o era lo mismo!… Eso es lo que le da el arte, lo que vino de estas manos de los artistas que hicieron la obra, yo creo que eso es lo que le da una presencia, una vida a los lugares”.

Autor

  • Soy LCyM. Carolina Solís, periodista desde el 2011. Trabajé en el periódico DEBATE (www.debate.com.mx) y actualmente laboro como directora de noticias para el grupo CPS Media (cps.media), el cual cuenta con los diversos medios de noticias y entretenimiento: Tv Mar, Radiante y Tribuna de México.

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