Histórica liberación de delfines en México: Adiós a los espectáculos

México marca un precedente en la protección de la fauna silvestre tras el anuncio oficial de la liberación de más de 350 ejemplares de mamíferos marinos que permanecían en cautiverio. Esta medida responde a la entrada en vigor de la denominada “Ley Mincho”, la cual prohíbe el uso de estos animales en espectáculos itinerantes y fijos en todo el territorio nacional, priorizando su bienestar y el derecho a una vida en entornos naturales.
Aunque la noticia ha generado gran impacto en el sector turístico y ambiental, la liberación de los ejemplares no será inmediata. Las autoridades han establecido un esquema de transición gradual para asegurar que los animales, acostumbrados al contacto humano y a la alimentación asistida, puedan adaptarse satisfactoriamente. Los centros y delfinarios que actualmente alojan a estos delfines disponen de un plazo máximo de 18 meses para concretar su reubicación.
Durante este periodo de año y medio, las empresas responsables deberán presentar reportes periódicos ante la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) para demostrar avances reales en el proceso de liberación. Este seguimiento técnico busca evitar que los delfines sean simplemente trasladados a otros centros de explotación encubierta, garantizando que su destino final sean santuarios o zonas de rehabilitación adecuadas.
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Contexto y desafíos de la Ley Mincho en México
La implementación de esta ley surge tras años de presión por parte de colectivos ambientalistas que denunciaban el estrés y los daños físicos que sufren los delfines al ser obligados a realizar acrobacias para el entretenimiento humano. México, al ser uno de los países con mayor número de delfinarios en el mundo, enfrenta ahora el reto logístico de reubicar a una población significativa sin comprometer la integridad de los ecosistemas locales.
La liberación gradual contempla evaluaciones veterinarias exhaustivas para cada individuo. Especialistas en biología marina advierten que no todos los animales podrán ser devueltos al mar abierto, especialmente aquellos nacidos en cautiverio. Por ello, la estrategia de la Ley Mincho enfatiza la creación de recintos marinos protegidos donde estos delfines puedan vivir de manera seminatural bajo supervisión científica, eliminando por completo el lucro comercial a través de su exhibición.
Con esta acción, el Gobierno de México se alinea con las tendencias internacionales que buscan la prohibición de mamíferos marinos en cautiverio, un movimiento que ya ha ganado terreno en países como Francia, Canadá y Chile. La industria turística, especialmente en destinos como Cancún y Los Cabos, deberá ahora diversificar su oferta hacia actividades de observación de especies en su hábitat natural, fomentando un turismo más ético y responsable.
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