Hallan microalga tóxica en aguas del Mediterráneo peninsular con posible impacto en la salud

Foto: Universidad de Alicante
Por primera vez en la historia científica del litoral mediterráneo español, un equipo de investigadores ha confirmado la presencia de una microalga capaz de producir ciguatoxinas.
Estas sustancias pueden acumularse en pescados y causar intoxicaciones alimentarias si no se controla su entrada a la cadena alimentaria.
Primer hallazgo de Gambierdiscus australes en el Mediterráneo peninsular
Un grupo de expertos del Instituto Multidisciplinar para el Estudio del Medio Ramón Margalef (IMEM) de la Universidad de Alicante (UA), junto con científicos de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), ha detectado por primera vez en aguas del Mediterráneo peninsular la microalga Gambierdiscus australes.
La Gambierdiscus australes son un dinoflagelado marino productor de ciguatoxinas, neurotoxinas asociadas a la ciguatera, una intoxicación alimentaria no bacteriana causada por el consumo de peces que han bioacumulado estas toxinas en sus tejidos.
El hallazgo se produjo en muestreos rutinarios en el litoral de Dénia y Xàbia (Alicante), donde G. australes fue identificada en una proporción significativa de muestras recogidas en dos campañas de campo, tanto cerca de la costa como a un kilómetro mar adentro.
¿Qué es la ciguatera y cómo afecta a las personas?
La ciguatera es una intoxicación alimentaria causada por ciguatoxinas que se acumulan en la cadena trófica marina y pueden afectar la salud humana cuando se consumen peces contaminados.
Los síntomas en humanos pueden incluir náuseas, vómitos, diarrea, síntomas neurológicos y cardiovasculares, y en casos más severos pueden prolongarse durante días o semanas.
A pesar de este hallazgo sin precedentes en el Mediterráneo peninsular, los científicos recalcan que las concentraciones detectadas no son alarmantes y que la especie identificada no está entre las más tóxicas dentro del género Gambierdiscus.
Además, se cuenta con medidas de control y análisis previos al consumo que impiden que pescados con niveles altos de toxina lleguen al mercado, lo que mantiene la seguridad alimentaria para los consumidores.
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