Turismo de romance en Quintana Roo crece, pero febrero no es su temporada fuerte

El turismo de romance en Quintana Roo mantiene un crecimiento sostenido y ya representa el 6.6 por ciento del total de visitantes en el Caribe mexicano, con cerca de 1.4 millones de viajeros vinculados a bodas, pedidas de mano y celebraciones especiales al cierre de 2025. Sin embargo, febrero —mes asociado al Día de San Valentín— no es el periodo de mayor concentración de eventos en la región.
La dinámica real del calendario muestra que septiembre y octubre concentran el mayor número de bodas y celebraciones románticas. Las condiciones climáticas, la disponibilidad hotelera y la planeación anticipada de ceremonias internacionales influyen más que la carga simbólica del 14 de febrero en la toma de decisiones de parejas nacionales y extranjeras.
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El subsecretario de Promoción del Estado, Pablo Casas, subrayó que el segmento forma parte de los mercados prioritarios para la entidad debido a su impacto económico y su proyección internacional. El crecimiento no es coyuntural: en los últimos años ha acelerado su expansión, particularmente en el nicho de bodas extranjeras de alto nivel.
El mercado asiático destaca dentro de esta tendencia, con ceremonias provenientes de India y China que demandan producción especializada, estancias prolongadas y servicios premium. El mercado chino, en particular, ha incrementado su presencia en los indicadores turísticos del estado, al elegir el Caribe mexicano como sede de celebraciones de lujo.
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El perfil del visitante de romance difiere del turista tradicional de sol y playa. Se trata de viajeros con mayor poder adquisitivo, que contratan experiencias personalizadas y generan derrama en hospedaje, banquetes, decoración, fotografía, transporte y actividades complementarias. La cadena de valor que se activa alrededor de una boda multiplica el impacto económico en la región.
Las pedidas de mano se han consolidado como una de las vertientes más dinámicas del segmento. Escenarios como playas, cenotes, zonas arqueológicas y reservas naturales ofrecen un marco atractivo para propuestas diseñadas a la medida, lo que refuerza la imagen del destino como referente de experiencias exclusivas.
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La infraestructura turística y la profesionalización del sector han sido determinantes para esta consolidación. Quintana Roo cuenta con equipos especializados en la planeación integral de eventos, capaces de atender requerimientos culturales específicos y estándares internacionales, elemento clave para atraer ceremonias provenientes de Asia y otros mercados lejanos.
Las cifras confirman el liderazgo estatal en este rubro. El año pasado, Quintana Roo se posicionó como el principal destino de bodas en México, con un promedio anual de 130 mil matrimonios celebrados en hoteles y distintas locaciones del estado. El turismo de romance ya no depende de una fecha icónica en febrero; responde a una estrategia permanente de promoción y diversificación.
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