El aeropuerto donde cruzas fronteras sin despegar: así funciona el único aeropuerto binacional del mundo

La frontera se vuelve una línea casi simbólica en Basilea-Mulhouse-Friburgo, conocido como Aeropuerto de Basilea-Mulhouse-Friburgo, el único aeropuerto binacional del planeta. Ubicado en territorio francés, a escasos kilómetros de Suiza y relativamente cerca de Alemania, permite que un pasajero ingrese por Francia y salga directamente hacia Suiza sin atravesar controles aduaneros tradicionales entre ambos sectores.
La singularidad geográfica explica su carácter excepcional. Sirve simultáneamente a Basilea, en Suiza; Mulhouse, en Francia; y Friburgo, en Alemania, lo que lo convierte en una terminal estratégica para tres economías europeas. A solo 3.5 kilómetros de Basilea, 20 de Mulhouse y 46 de Friburgo, su localización lo posiciona como un nodo logístico clave en el corazón del continente.
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La operación bajo tres códigos IATA —BSL, MLH y EAP— refleja la naturaleza compartida de la infraestructura. Aunque popularmente se le llama “aeropuerto de Basilea” o “EuroAirport”, la terminal funciona con una división física entre el sector francés y el sector suizo, cada uno con accesos diferenciados y dinámicas administrativas propias.
El origen de este modelo se remonta a 1949, cuando Francia y Suiza firmaron el convenio que formalizó su funcionamiento conjunto. Sin embargo, la idea nació antes de la Segunda Guerra Mundial, tras la necesidad de ampliar el antiguo aeródromo de Sternenfeld en Basilea. Finalizado el conflicto, la cooperación se aceleró: en marzo de 1946 comenzaron las obras en el municipio francés de Saint-Louis y, apenas dos meses después, la pista de 1,200 metros ya estaba operativa.
La estructura jurídica añade complejidad al esquema. Aunque el aeropuerto se encuentra en suelo francés y se rige por las leyes galas, la policía y los servicios aduaneros suizos ejercen autoridad en su sector asignado. Desde que Suiza se integró al espacio Schengen en 2008, la organización interna se reconfiguró en áreas Schengen y no Schengen, lo que simplificó los controles para pasajeros europeos.
El equilibrio político también incluye representación alemana desde 1987, cuando se incorporó oficialmente a Friburgo en la denominación del aeropuerto. El consejo de administración está compuesto por ocho representantes suizos, ocho franceses y dos alemanes, estos últimos sin derecho a voto, una fórmula que mantiene el balance entre los socios principales.
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La dimensión operativa confirma su peso regional. Con alrededor de nueve millones de pasajeros al año y cerca de 99 mil vuelos anuales hacia un centenar de destinos, es el tercer aeropuerto más importante de Suiza y figura entre los diez mayores de Francia. Unas 30 aerolíneas operan en sus instalaciones, incluidas compañías de bajo costo que impulsaron su recuperación tras crisis como la liquidación de Swissair en 2001 y la salida de Swiss International Air Lines en 2014.
El resultado es una rareza institucional convertida en caso de estudio sobre cooperación internacional. En una sola terminal convergen tres idiomas, tres marcos administrativos y millones de pasajeros que, sin despegar, ya han cruzado una frontera.
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