Esta playa en Baja California Sur está de moda en Europa y Estados Unidos

La Ventana se ha convertido en uno de los escenarios naturales más impactantes del planeta, donde cada año miles de rayas mobula transforman el Mar de Cortés en un espectáculo vivo que combina migración, acrobacias marinas y un entorno que hoy posiciona a Baja California Sur como referente del turismo de naturaleza.
La llegada de estas rayas ocurre entre el invierno y la primavera, cuando los ejemplares migran desde zonas del Pacífico tropical y archipiélagos oceánicos para concentrarse frente a esta franja costera, atraídos por aguas más cálidas y una abundancia de plancton que les permite alimentarse y reproducirse en condiciones óptimas.
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El fenómeno encuentra en La Ventana un escenario privilegiado. La combinación de desierto, mar abierto y vientos constantes ha hecho de esta playa un punto de encuentro para viajeros interesados en experiencias auténticas, desde la observación de fauna marina hasta actividades acuáticas que conviven con el paisaje sin modificarlo.
La mejor temporada para presenciar la migración se extiende de marzo a junio, cuando las rayas se desplazan cerca de la superficie y realizan saltos fuera del agua que alcanzan hasta dos metros de altura, un comportamiento que ha dado la vuelta al mundo y que distingue a esta región de otros destinos marinos.
El acceso a La Ventana resulta sencillo para el visitante nacional e internacional. La zona se encuentra a poco más de media hora del aeropuerto de La Paz, con conectividad aérea regular y carreteras en buen estado que permiten combinar la visita con estancias en la capital sudcaliforniana y otros puntos del sur del estado.
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La oferta de hospedaje se integra de manera discreta al entorno, con pequeños hoteles, alojamientos boutique y opciones de renta vacacional que priorizan la vista al mar y el contacto con la naturaleza, mientras que la gastronomía local gira en torno a productos frescos del mar, pescados y mariscos preparados bajo recetas tradicionales de la península.
El turismo en la región se apoya en operadores especializados que organizan salidas de snorkel y observación responsable, bajo reglas claras de respeto a la fauna marina. Estas experiencias se complementan con talleres educativos, actividades de sensibilización ambiental y recorridos guiados que explican la importancia ecológica del Mar de Cortés.
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La vida local también forma parte del atractivo. Mercados comunitarios, artesanías elaboradas con materiales regionales y souvenirs inspirados en la fauna marina permiten al visitante llevarse una pieza del destino, mientras escuelas y centros comunitarios promueven la conservación como parte de la identidad de La Ventana.
Más que un sitio para vacacionar, La Ventana se consolida como un destino donde el turismo, la educación ambiental y la naturaleza conviven, impulsados por uno de los espectáculos marinos más impresionantes del mundo y por una comunidad que entiende que su mayor riqueza está en el mar que la rodea.
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